Pulgarcito, Anna Brigadere

[Sprīdītis] sirvió también de argumento para una obra teatral de la es­critora letona Anna Brigadere (1861-1933). En las fábulas letonas, Pulgarcito, aunque pequeño, tiene el valor de un gigante, y con su extraordinaria habilidad e inteli­gencia llega a uncir un oso a un trineo, a destrozar una fuerte banda de bando­leros haciéndolos combatir entre sí y a librar de la guerra al rey, espantando al ejército enemigo hasta conseguir su huida; por fin, dados sus méritos, se casa con la hija del rey.

En la obra de la Brigadere, Pulgarcito, un chiquillo algo más bajo que los demás, engaña hábilmente a su madrastra, que lo obliga a trabajar, se burla de sus compañeros y riñe con la bella muchachita Lienite, que le quiere mucho, y por fin sale a correr mundo para descubrir escondrijos de oro y conquistar princesas. Se pone a cavar en el bosque en busca de oro, pero la Madre Viento lo disuade y le encomienda la custodia de sus cuatro hijos dormidos. El-valor no le falta a Pulgarcito, pero apenas advierte el ímpetu cálido de Austro y el helado de Bóreas, no resiste y deja escapar a los cuatro endiablados. La Madre Viento le riñe, pero recompensa su buena voluntad con un silbato que, al ser tocado, hace bailar sin descanso.

Con él Pulgarcito consigue domar al gigante ham­briento que persigue a los niños perdidos en el bosque, y recibe, en premio, de la Madre bosque, una varita mágica. Después de lo cual Pulgarcito da pruebas de su buen corazón defendiendo a un viejecito contra el cruel- Avaro y resistiendo impávido las torturas con que éste se venga. Por fin, con sus armas mágicas, combate y vence al Diablo, que quiere llevarse a la hija predi­lecta del rey, la princesa Dorada. Iba a ser yerno del rey, como se le había prome­tido, pero la princesa Dorada es tan soberbia, que no quiere oír hablar de un marido tan bajito. Y por maldad suya Pulgarcito ha de pasar la noche en el patio, donde la princesa urde planes diabólicos para librarse de él.

Pero el mismo Pulgarcito, ya desengañado, renuncia a la princesa y busca la felicidad allí donde le espera  el verdadero afecto. Llega a su casa, encuentra feliz a la vieja abuela, a la madrastra arrepentida, a la cariñosa Lieníte; el oro del rey es repar­tido y Pulgarcito triunfa. Sprīdītis, lleno de realismo dentro de su colorido fabuloso, es popularísimo en Letonia y en el extranjero.

M. Rasupe