[Just so, Stories for Children]. Cuentos de Rudyard Kipling (1865-1936), publicados en 1902. A diferencia de otros escritos de este período, en los que Inglaterra aparece siempre como telón de fondo, el autor vuelve aquí al ambiente y a la naturaleza de su país natal, la India.
En general son cuentos de animales, uno de los temas predilectos del escritor. Una atmósfera de mito flota en estas páginas: los animales, en tiempos remotos, en los orígenes del mundo, eran amigos del hombre, y éste entendía su lenguaje; entonces los genios y duendes constituían las fuerzas misteriosas de la naturaleza, y la escritura todavía no se había descubierto. ¿La ballena? Era un voracísimo animal que despoblaba los mares.
Un astuto marinero le plantó en el gaznate una verja construida con maderas de su almadía, y la ballena ya no pudo engullir, a partir de entonces, más que peces pequeños. ¿Y la joroba de los camellos? Es el fruto de su vagancia, pues mientras los demás animales ayudaban al hombre, ellos no querían molestarse. Son muy curiosas las historias de cómo fue escrita la primera carta, y el cuento sobre el origen de la trompa del elefante.
Estos cuentos, escritos con aquella intensidad imaginativa tan del agrado de la fantasía y sentimiento natural de los niños, se expresan con precisión y con la sencillez de una narración oral, donde a veces son repetidas como un estribillo, a la manera oriental, aquellas frases a las que el autor quiere dar mayor relieve. Los cuentos están ilustrados por el mismo autor, con dibujos más curiosos que bellos, acompañados de sugestivas enseñanzas. [Trad. anónima bajo el título Precisamente así. Historias para los niños y pura los que aman a los niños (Barcelona, 1943)].
L. S. Filippi
Se encierra una inmensa vitalidad en todas sus obras; piénsese de él lo que se quiera, instauró una moda de sorprendente duración, y nada sin vitalidad habría podido imponer una moda que se ha mantenido tanto tiempo. (E. Shanks)

