Desarrolla el conflicto entre la cultura autóctona india y la hispano-cristiana en el Perú, expuesto a través del mundo interno de un muchacho, Ernesto, crecido entre familias quechuas e hijo de un abogado errante, defensor de comunidades indígenas.
El núcleo de la acción se centra en las experiencias del protagonista como interno en un colegio religioso de Abancay, compartidas con un heterogéneo grupo de escolares. Las andanzas de Ernesto nos enfrentan también a la ciudad de Abancay, sus alrededores y sus gentes, especialmente las de origen indio.
Dentro del relato adquieren una especial importancia un personaje, el padre Linares, director del colegio, un objeto, el «zumbayllu», una peonza india, y dos acontecimientos: la rebelión de las vendedoras de chicha y la epidemia de tifus, la cual obliga a Ernesto a abandonar el colegio.

