Novela breve de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776- 1822), publicada en 1819 y luego reeditada en 1821 en los Hermanos de San Serapión (v.). Una historia de amor afín a la que constituye el argumento del Barbero de Sevilla (v.) se desarrolla en la vieja Roma del siglo XVIII, comprendida entre el Puente de Ripetta, la Porta del Popolo y la plaza de España: con una joven — Marianna — desea casarse su anciano tutor y tío, Pasquale Capuzzo, mientras ella ama y es correspondida por el joven pintor Antonia Scacciati. El genio protector de la joven pareja de enamorados es Salvator Rosa, ya célebre por sus cuadros, pero desprestigiado entre los romanos por tener fama de ser secuaz del sanguinario Masaniello y también porque, en lugar de vivir alegremente como artista rico y bien pagado, como hizo durante su primera estancia en Roma, ahora, por no se sabe qué capricho, ha preferido vivir en la modesta casa de una viuda, en una pequeña habitación que una gran higuera invade con sus hojas. Pasquale Capuzzo, a quien acompañan asiduamente dos extravagantes compañeros — Splendiano Accoromboni, médico charlatán y sin escrúpulos, y el Pitichinaccio un enano maligno y vil — tiene una debilidad: se cree un gran músico y cantante de primer orden.
Aprovechándose de ella, Salvator Rosa consigue inducir al viejo a asistir a algunas representaciones del popular artista Signor Fórmica que, fuera de la Porta del Popolo, tiene un teatrito modesto y muy frecuentado, y disfrazado de Pasquarieílo imita a los tipos más curiosos de Roma. Y aquella noche, precisamente Pasquariello-Formica al principio exalta la persona del «maestro Pasquale Capuzzo y canta sus canciones, pero al fin pone en ridículo todas sus debilidades. En el escándalo que se produce, Scacciati consigue raptar a la hermosa Marianna, con la que corre a casarse. Pero pasado algún tiempo, Capuzzo, secundado por amigos conspicuos, está a punto de hacer anular dichas bodas y obtener la dispensa papal que le permita casarse con su sobrina. Vuelve a hacer de actor Signor Fórmica quien, en una brillante representación dada en Florencia en – honor de Capuzzo, en la «Academia de los Golpeados», en una serie de cuadros vivos demuestra a Capuzzo cómo dichas^ bodas forzosas sólo le producirían disgustos, molestias y la temprana muerte de Marianna. Persuadido, Capuzzo declara que renuncia a su loca pretensión, se reconcilia con su sobrina y con Scacciati. Pero cuando pide al Signor Fórmica que se quite el traje de Pasquarieílo y se muestre tal cual es, se descubre que el famoso actor es nada menos que Salvator Rosa. La novela es inspirada y pintoresca y les caracteres, no sólo de Capuzzo, sino también de los personajes secundarios, están tratados con astucia y gran sentido de la caricatura. [Trad. de Carmen Gallardo de Mesa en Cuentos (Madrid, 1922-24)1.
B. Allason

