Poenulus, Plauto

[El cartaginesito]. Comedia de Plauto (255-184 a. de C.) que toma su título del protagonista Agorastocles, joven cartaginés raptado de pequeño y llevado a Calidón, donde lo adoptó un rico señor, a quien hereda a su muerte.

Junto a su casa habita Licos, un alcahuete que tiene consigo a dos muchachas, Adelfasia y Anterastiles; de la primera se ha enamorado Agorastocles, quien, hallando demasiado crecida la cantidad que pide el alcahuete por su rescate, maquina con el esclavo Milfión una trampa judicial para hacer caer en ella al alcahuete y venir en posesión de todos sus bienes, incluida la mu­chacha. Escoge entre sus servidores del cam­po al administrador Colibrisco, lo disfraza de soldado oriental, le pone dinero en la mano y le ordena llamar en casa del alca­huete, el cual, engolosinado por el espe­juelo de la suma, admite en su casa al sol­dado fingido. Cuando luego llega Agorasto­cles a reclamar a su criado, que, según su acusación, después de haberle robado aque­lla cantidad de su casa, ha ido a gastár­sela en casa del alcahuete, Licos, de buena fe, dice que en su casa no tiene a ningún criado de Agorastocles; pero los testigos que éste ha traído lo descubren muy pronto, y el alcahuete habrá de ser llevado ante el tribunal por encubridor del esclavo fugitivo.

Al llegar a este punto, cuando ya Agoras­tocles había de entrar en posesión de la muchacha, se descubre que ella había na­cido libre, en Cartago; poco después llega Annón, el padre de las muchachas, que ha recorrido todos los puertos del Mediterráneo para encontrarlas; al topar con Agorasto­cles lo reconoce muy pronto por sobrino suyo y, al enterarse de sus vicisitudes amorosas, va con él a casa del alcahuete Licos, donde, con ayuda de la nodriza de ellas, descubre a sus dos hijas. De este modo Agorastocles podrá casarse con su prima Adelfasia; Licos, que ya no es culpa­ble del inconsciente encubrimiento de un esclavo fugitivo, sino de haber retenido consigo como esclavas a dos jóvenes libres, deberá vender su casa y pagar la multa. La acción es, pues, doble: el engaño a costa del alcahuete y el reconocimiento final de los primos, episodios independientes, que caracterizan esta comedia, evidentemente influida por los modelos griegos.

Pero a Plauto se le reconoce por el instinto teatral que le hace elegir el lenguaje más apto para establecer un contacto directo con el público; así esta comedia plautina resulta extraordinariamente viva, gracias al acier­to lingüístico de llevar burlescamente a la escena el idioma cartaginés en boca de Annón y ser continuamente mal interpre­tado por el esclavo Milfión. De este arti­ficio lingüístico resultan, pues, un nuevo personaje y nuevos efectos, y no aquél de éstos: el secular enemigo de Roma, vencido recientemente, se convierte en tema de humorismo, apareciendo ante el pueblo romano en un ambiente original y en su tradicional «perfidia púnica» y permite al autor, con una serie de referencias a la vida contem­poránea, entrelazar un ingenioso diálogo entre el público y el escenario.

F. Della Corte