Novelas ejemplares, Miguel de Cervantes.

Narraciones cortas entre las más célebres se recuerdan:

Coloquio de los perros. Novela integrante de El casa­miento engañoso es, como indica su nombre, un diálogo entre dos perros. En él Berganza narra su picaresca exis­tencia al servicio de muchos años (el hijo de un carnicero que roba pedazos de carne para dárselos a su enamora­da, un pastor que encontraba lana en corrales ajenos, una bruja que lo acogió al pensar que era un hombre en­cantado). Se cansa finalmente de una vida tan agitada y decide unirse a Cipión, personaje del que salen extrañas reflexiones filosóficas, en su vida de lazarillo y acompa­ñante de mendigos.

El Licenciado Vidriera. Dos estudiantes de Salamanca emplean a Tomás Rodaja, niño de once años, para que estudie leyes allí. Después de terminar sus estudios, los recién graduados marchan a Andalucía, llevando consi­go a Tomás. Después de algunos días, Tomás se indepen­diza, llevando suficiente dinero para aprobar los últimos tres cursos de la carrera. En el camino de Salamanca en­cuentran al Capitán Diego de Valdivia, que convence a Tomás para que se enrole con él. Se embarcan en Génova con rumbo a Cartagena, y luego visitan Milán, Vene­cia, Florencia, Nápoles, Roma, Gante y Bruselas. De nuevo en Salamanca, Tomás es requerido por una rica dama que se ha enamorado de él. Al ver que Tomás pre­fiere sus libros, le da de beber una poción mágica que le produce la sensación de ser transparente como un vidrio y frágil como él. Cree que su nombre es Licenciado Vi­driera. Duerme únicamente en lugares blandos y teme ser roto por quien lo toca, por lo que evita el contacto con los demás. Esta locura no afecta su poderosa inteligen­cia, y por ello la gente se desplaza desde lugares lejanos para escuchar sus sabios consejos. Finalmente, un monje jerónimo cura a Tomás, que adopta el apellido Rueda; junto con su fama de loco desaparece la de sabio, y al borde de la ruina decide marchar a Flandes, para unirse con su amigo Valdivia, donde muere.

Rinconete y Cortadillo. Dos jóvenes, Pedro Rincón y Diego Cortado, traban amistad en una venta de la región de Alcudia y deciden viajar, como picaros, a Sevilla. En el camino roban a algunos viajeros y, una vez en la ciu­dad, Diego, que trabaja de recadero, le quita la bolsa a un sacristán. Otro ladrón, que ha visto el robo, informa a los recién llegados que todas esas operaciones ilícitas han de ser supervisadas y autorizadas por Monipodio, jefe del hampa sevillana. Ambos pasan la prueba y son admitidos en la cofradía. Monipodio les presenta a algu­nos asesinos y ladrones famosos, como la Gananciosa, Chiquiznaque, el Repolido y la Cariharta.

La Gitanilla. Preciosa es una hermosa gitanilla de quin­ce años que ha sido cuidada y educada por una vieja gi­tana que dice ser su abuela. La niña causa la admiración de todos los que la oyen o ven cantar, pero ella rehúsa todas las proposiciones, hasta que un día conoce a un jo­ven guapo y rico que le propone matrimonio. Para pro­bar su amor, ella le exige que deje todo lo que tiene y se una a los gitanos como si fuera uno de ellos por un tiem­po mínimo de dos años. Accede y es bautizado como An­drés Caballero por la comunidad de los gitanos. Un día las cosas se complican, pues la moza de la venta, celosa de Preciosa, roba unas joyas y acusa a Juan de ladrón. Las pruebas están en su contra, puesto que la moza ha colocado las joyas en su ropa, y cuando está a punto de ser colgado por el supuesto delito se descubre que Pre­ciosa es hija del corregidor del pueblo, robada de niña por una gitana que era la que decía ser su abuela, siendo Constanza su verdadero nombre. Andrés es en realidad don Juan de Cárcamo. La moza del mesón confiesa su crimen y don Juan se casa con doña Constanza.

La ilustre fregona. Dos estudiantes de buena familia, Die­go de Carriazo y Tomás de Avendaño, dejan sus hogares para vivir como picaros. Después de algunas aventuras llegan al mesón del Sevillano, en el que Tomás se enamora de Constanza, criada del mesón y famosa por su hermosura y discreción. El muchacho se pone a tra­bajar en el mesón para estar cerca de ella. Diego se con­vierte en aguador. Parte de la narración nos describe en­tonces la vida de Toledo: hay una pelea entre dos agua­dores, una fiesta con canciones y danzas típicas del lugar y otros cuadros de costumbres. Finalmente, se descubre que Constanza es hija de buena familia y se casa con To­más de Avendaño.