Mi Tío Benjamín, Claude Tillier

[Mon oncle Benja­min]. Novela satírica de Claude Tillier (1801-1844), publicada en 1843. Es el sabro­so relato de las hazañas de un pintoresco personaje, presentado como tío-abuelo del autor, hermano de su abuela y cuñado de su abuelo paterno, el buenísimo Machecourt.

El tío Benjamín, doctor en Medicina, inco­rregible juerguista, profesa y lleva a la práctica una bonachona filosofía epicúrea, considerando con serena indulgencia los acontecimientos del mundo desde la altura de su gigantesca talla. Las empresas bur­lescas de aquel optimista de corazón de oro, sus discursos brillantes de ingenio y sembrados de agudas paradojas, y sus pin­torescas aventuras, forman el verdadero asunto de la novela, cuya trama es muy te­nue. En el curso de su vida amablemente despreocupada, el buen Benjamín se ha cargado de deudas: su hermana, para hacerle sentar la cabeza, piensa en casarlo, y encuentra a la hija del señor Minxit, rico médico de un pueblo próximo. Benja­mín acaba condescendiendo; pero cada vez que se pone en camino encuentra la ma­nera de no hacer nada, estorbado por los incidentes más extravagantes. Así, una vez, al salir con su hermana que “quiere llevar­lo hasta allá personalmente, es sorprendido por un temporal; refugiado con ella en la hostería de su amiga, la hermosa Ma­nette, reúne al pueblo en la plaza mayor haciéndose pasar por el Judío Errante, efectúa un milagro y vuelve gloriosamente a la ciudad con su hermana, que no puede evitar sentirse orgullosa de él.

Otra tenta­tiva queda frustrada por el alguacil, que lo ha citado a causa de sus deudas, y lo encarcela pese a su brillante e impertinen­te defensa, muy satisfecho de poder casti­gar en él a un representante de las peli­grosas ideas de igualdad y libertad que em­pezaban a difundirse en la Francia de Luis XV. Llega al fin a casa del doctor Minxit, y Benjamín conquista en seguida el corazón de su futuro suegro, que es un hombre de su estilo, pero no consigue ha­cerse amar por su hija, que desde hace tiempo es cortejada con éxito por un noble, M. de Pont-Cassé, y que, por otra parte, no congenia con él. Por amor hacia el an­ciano doctor, se obstina en su corte hasta el punto de tener un duelo con su noble ri­val. Pero todo es inútil: una noche la hija de Minxit huye con Pont-Cassé y muere, junto con él, en un trágico accidente. Ben­jamín trata en vano de consolar al deso­lado padre que, pasados algunos meses, si­gue a su hija a la tumba, no sin haber alegrado sus últimas horas con un memo­rable banquete, dejando al joven heredero de sus bienes.

El libro es una especie de afortunada novela picaresca que se en­laza directamente con la tradición del si­glo XVIII, tanto por las claras intenciones de sátira social, como por las festivas in­venciones y el sonriente epicureismo que anima sus páginas. Con su estilo limpio y bonachón, con sus complacidas digresiones, con su sabrosa frivolidad, Tillier, en pleno Romanticismo, hace el papel de un retra­sado; pero ello no quita nada a la vita­lidad y a la gracia de su novela, que apa­rece todavía hoy como una pequeña obra maestra de humorismo.

M. Bonfantini