Esta comedia en tres actos del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez (1875-1910) fue estrenada con clamoroso éxito en el teatro Comedia de Buenos Aires el 13 de agosto de 1903. Ha sido traducida a varios idiomas y representada, con mantenido éxito, en teatros extranjeros. Pertenece al ciclo de las comedias de asunto rural. Sánchez personifica en dos personajes de esta comedia dos éticas aparentemente opuestas que asumen en el gaucho viejo, don Olegario, las características del pasado rural patriarcal y del espíritu conservador de las antiguas estancias; y en Julio, hijo de don Olegario, las de una ideología juvenil, individualista y beligerante, propia de los nuevos tiempos. En cierto modo es la lucha del homre del campo con el hombre de la ciudad, más que la contienda del pasado con el presente tendido hacia el porvenir. El enfrentamiento de las dos éticas se resuelve juiciosa y platónicamente, a la muerte de don Olegario, con el casamiento de su hijo Julio, el «dotor», ganado para el campo por el amor apasionado de Jesusa, la paisanita humilde. Ricardo Rojas destaca la importancia de esta comedia cuando dice que «nada hay en el teatro de Sánchez que no esté como preludiado en M’hijo el dotor», como «nada hay en el florecimiento fragmentario de las otras piezas, que no esté reunido y logrado en La gringa».
J. Pereira Rodríguez

