Comedia española, en cuatro actos y en prosa, de los hermanos Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944) Álvarez Quintero, representada por primera vez en 1900. Don Miguel, librero acomodado y contemplativo, encuentra por mediación de Carita, una pilluela llena de buenas cualidades, a su viejo amigo Moisés Galeote, un desgraciado que de peldaño en peldaño ha descendido a la más negra miseria y, generosamente, se lo lleva a su casa en unión de su hijo Mario y de su hija adoptiva, que es, precisamente, la pilluela Carita. Don Miguel cree en la posibilidad de una redención, pero los Galeotes, padre e hijo, han descendido aún más moral que materialmente, y lo engañan en todo. Mario Galeote, empujado por su padre, se pone a cortejar a Gloria, hija de don Miguel, con el sólo objeto de perpetuar el bienestar que la turbia pareja goza a expensas de don Miguel, y su hábil personificación de un Ulises de la mala suerte logra hacer mella en el corazón de la muchacha, ingenua y sentimental. Salva la situación Carita, auténtica florecilla del arroyo, que se ha encariñado sinceramente con sus nuevos protectores, mucho mejores y mucho más desinteresados que los antiguos, revelando a tiempo la sucia trama. Los Galeotes son definitivamente derrotados y olvidados y Carita conquista un lugar aún más elevado en el afecto de su nueva familia. Es una de las pocas comedias en la que los autores han puesto en escena tipos de auténticos malvados, pero con el contrapeso de una virtud y una bondad excepcional, y por esto los Galeotes merecen en su teatro un puesto aparte. El optimismo, que es la clave del teatro quinteriano, se salva también en esta obra porque, si el mal existe, es impotente contra el bien.
A. R. Ferrarin

