[Les folies amouremses]. Comedia en tres actos, en verso, de Jean-François Regnard (1655-1709), estrenada en 1704, en la que se insiste en el motivo, común a la comedia italiana y francesa, del tutor que quiere casarse con su pupila, motivo que aparecerá de nuevo en el Barbero de Sevilla (v.) de Beaumarchais. El anciano Alberto, tutor de Águeda, pretende en vano el amor de la muchacha, que ama a Erasto, y la custodia con celosos y suspicaces cuidados. Pero Erasto, y con él su criado Crispino, consiguen entrar en la casa de Alberto, simulando ser unos viajantes extranjeros a quienes se les estropeó el coche. Águeda, entonces, simula una imprevista locura, pretende que Alberto y Erasto se pongan a cantar y, con la excusa de distribuir las partituras, entrega a su amado una tarjeta en la que pide socorro. Siempre haciéndose la loca, Águeda se presenta disfrazada, ordena a Alberto que entregue unos dineros a Erasto, que servirán para su fuga, y mientras Alberto corre en busca de medicinas, los dos amantes huyen felices.
Comedia escrita sobre todo para poner de manifiesto la habilidad de la criada, como lo será, más tarde, La criada adicta (v.) de Goldoni, es toda ella un mero juego escénico, desprovista de la menor coherencia, viva solamente por su elegancia decorativa y su brío. Es «commedia dell’arte», pero consciente de sus valores y de sus límites, refinada en el estilo y en la construcción, cuyo único fin es el de suscitar la risa; pero la risa de un público culto, que ya había aplaudido a Molière. Fue seguida por el epílogo Las bodas de la locura (v.).
U. Dèttore

