La ateniense Lisístrata ha convencido a las mujeres de Atenas, Esparta, Corinto y Beocia, cansadas todas ellas de las continuas guerras, para que se nieguen a satisfacer a sus maridos mientras éstos no logren la consecución de la paz. Las mujeres atenienses, encabezadas por Lisístrata, han bloqueado la entrada de la Acrópolis y el acceso al tesoro que allí se halla custodiado.
Rechazan los ataques de un grupo de ancianos y de un amenazante mandatario, pero la habilidad y la firmeza de Lisístrata corren el riesgo de resultar inútiles debido a la sensibilidad demostrada por las mujeres delante de las carantoñas de sus esposos. Sin embargo, finalmente, son los hombres los que se ven obligados a ceder. Conseguida la paz, es celebrada con un festín la reconciliación de los helenos. Entre las vivaces protagonistas caben destacar a la espartana Lampito y a Mírrina.

