Las Baladas del Buen Gualterio, William Edmondstoune Aytoun

[The Bon Gualtier Ballads]. Composiciones poéticas y parodísticas, del poeta escocés William Edmondstoune Aytoun (1813-1865), publicadas en varias revistas inglesas, en­tre 1842 y 1844, en colaboración con Theodore Martin (1816-1909), en una serie de artículos humorísticos y satíricos sobre los gustos y las locuras de la época, recogidos luego en un volumen en 1855. Algunas poe­sías son muy cortas. La comicidad nace de una idea publicitaria, como «Tarquinio y el augur» [«Tarquín and the augur»] y «La muerte de Artús» [«La mort d’Arthur»], que culminan alabando una marca de na­vaja de acero. Otras, en cambio, tienen un valor satírico más profundo, como «Una meditación de medianoche» [«A midnight meditation»] en el cual un escritor de poco valor aspira a la corona de laurel de poeta después de la muerte de Southey, jactándose de haber «difundido sobre la novela la luz encantadora de la oscura filosofía», o como «El lamento del Levita» [«The lay of the Levite»], inspirado en la nostalgia de un judío, que lejos de su patria, sufre no oyendo el grito «¡Cío, / oíd cío!» («¡Tra­jes / trajes viejos!») que es para él como el grito de batalla de su raza.

Mucho más claras son las parodias de las antiguas ba­ladas. Por ejemplo: «El ánfora rota» [«The broken Pitcher»], imitación de una balada mora, cuenta de un caballero de Toledo, que para consolar a una muchacha sarra­cena, que lloraba cerca de un pozo por ha­ber roto la ánfora, acaba por hacer que le tire al pozo la muchacha misma. «La reina en Francia» [«The Queen in France»], en el metro de una antigua balada escocesa, es la descripción de un viaje a Francia de la Reina Victoria con el príncipe Alberto, y de sus sufrimientos gastronómicos debidos a la cocina francesa. La más famosa de estas baladas, «Lá matanza de los Macpherson» [«The Massacre of the Macpherson»] reproduce los discursos de dos jefes de tribus de Gales en guerra, con altera­ciones ortográficas correspondientes a las peculiaridades de la pronunciación de Ga­les. Aunque no tenga alto valor poético, la obra de Aytoun es, sin embargo, muy viva, ya que inició la poesía parodística y fue el modelo sobre el cual se formaron posterio­res humoristas ingleses.

A. Prospero Marchesini