La Verdad sospechosa, Juan Ruiz de Alarcón

Comedia en tres ac­tos

Don García reúne todas las virtudes del caballero, pero la mentira desvaloriza sus cualidades. El día siguiente de su retorno a Madrid des­de Salamanca, donde estuvo para completar sus estudios, se encuentra, mientras pasea con su criado Tristán, con dos jóvenes señoras, doña Lucrecia y doña Jacinta, y a ésta declara ser un rico peruano enamorado de ella desde hace un año. Alejándose las dos mujeres e informándose equivocadamente de que se llama Lucrecia la mujer a la que ha hablado, don García encuentra a don Juan, ena­morado de Jacinta, que va quejándose de un amigo suyo porque el coche de su amada fue visto a orillas del río en una fiesta que un desconocido caballero ofreció la no­che anterior a su dama.

Don García aprovecha para men­tir de nuevo y afirma que él es el autor de la fiesta y la describe, suscitando los celos de don Juan. El padre de don García decide casar a su hijo antes que el vicio aca­be con él en el destierro, pidiendo para él la mano de doña Jacinta, pero don García, que cree estar enamora­do de Lucrecia, recurre a una nueva mentira para frus­trar el proyecto de su padre, explicando que se casó en Salamanca por puntos de honor. Su padre lo cree, aprue­ba su conducta y le ordena que traiga a su esposa.

Don García escribe a Lucrecia y habla con Jacinta en una es­cena nocturna en la que le cuenta que está enamorado de Lucrecia; tiene un duelo con don Juan y deja creer que le ha matado, cuando en realidad se reconciliaron. A] descubrirse finalmente la mentira de su boda secreta, don García confiesa a su padre que mintió por amor de Lu­crecia, pero cuando delante de las dos mujeres se da cuen­ta de su error, se ve obligado a casarse con Lucrecia y ceder Jacinta a don Juan.