La Verbena de la Paloma o El Boticario y las Chulapas, y Celos Mal Reprimidos, Ricardo de la Vega

Sainete lírico en un acto y en prosa, de Ricardo de la Vega (1839-1910). Con mú­sica de Tomás Bretón (1850-1923), se estrenó en el teatro Apolo de Madrid, en febrero de 1897. Su acto único, que comprende una introducción y doce escenas, transcurre una noche de agosto, en el Madrid castizo.

Apa­recen las figuras del sexagenario boticario Hilarión y su interlocutor don Sebastián, charlando ante el comercio del primero («El aceite de ricino/ya no es malo de tomar…»). En la misma acera un tabernero juega a las cartas con dos mozos de chapa. La tabernera consuela a Julián, joven ena­morado celoso («¡Julián, que tienes ma­dre!»). Es noche de verbena y Julián quiere ir a rondar la casa de su chulapa, a quien ha visto el día anterior con otro hombre. La tabernera, «Señá Rita», madrina de Ju­lián, le acompaña para evitar mayores es­tropicios. En el barrio de la Latina reina gran animación. Cantadores, guardias, chu­lapones, el sereno, celebran las gracias de las dos hermanas Casta y Susana (la novia de Julián), sobrinas de la Antonia, trota­conventos aguardentosa que defiende ante las muchachas el partido de don Hilarión, el boticario «dandy y bribón». Llega éste y convida a las tres mujeres. Luego, cuando salen para recorrer la verbena, se encuen­tran con el despechado Julián. Se improvisa una escena de reivindicaciones.

Los guar­dias separan a las partes, pero éstas vuelven fatalmente a encontrarse ante la tienda del bondadoso don Sebastián, quien sale fiador de Julián ante el comisario. La chula Susana hace las paces con el vehemente cajista de imprenta, don Hilarión queda corrido y detenida por el comisario la tía Antonia. El coro celebra el final feliz: «Por ser la Virgen de la Paloma, un mantón de la China-na te voy a regalar».

R. Jordana