Comedia en tres actos y en verso, de Félix Lope de Vega Carpio (1562-1635), publicada en la parte XV de su teatro (Madrid, 1621).
Laura, princesa de Bohemia, meditando sobre las obras de los filósofos y de los literatos, se convence de que las mujeres han sido tratadas con inmerecido y caprichoso desprecio y, sirviéndose de su belleza, que le permite ser pedida en matrimonio por los príncipes de todas las naciones de Europa, quiere devolver al sexo fuerte el desprecio, mediante el sistemático repudio de todos los pretendientes. Laura se señala la misión de vengadora de su propio sexo, y para difundir sus teorías crea, entre las damas de su corte, una especie de Academia en que, con Platón y Aristóteles en la mano, se explican cursos de misandria teórica y práctica.
Entre los príncipes que asedian la Corte de Bohemia con la esperanza de poder doblegar a la bella amazona filosofante está también Federico, príncipe de Transilvania, el cual ha pensado tomar la personalidad de un imaginario Lisardo, intelectual español que habría venido a Bohemia solamente para darse cuenta personalmente de la gran sabiduría de Laura. Federico-Lisardo no adopta en su fingido galanteo un método definido: espera en el contacto amistoso y en la fortuna. En poco tiempo, la estatua de hielo comienza a diluirse y si al principio procura disimular su derrota teórica, cuando el amor naciente se junta a los celos, sus labios, habituados a emitir silogismos y citas eruditas, llegan a proferir amenazas con vulgar energía ante una joven enamorada de Lisardo, diciéndole que puede amar a todos los hombres que quiera, pero que si le roba a su Lisardo le sacará los ojos.
El motivo del amor, que en la mujer se asocia naturalmente a un agudo sentimiento de sí misma y de su propia dignidad, es confiado a una trama bastante sencilla, y esto es un gran acierto, porque los enredos demasiado complicados llevan con frecuencia a Lope a excederse : la conversión de la protagonista ha sido sabiamente dosificada, a fin de evitar (y el peligro era grande) toda mecanicidad. Laura es mujer de inteligencia despierta, pero aún más de sentimiento; un sentimiento que se enraiza en el amor propio y que no tolera el desprecio, pero que exige el amor. Tal es la realización artística que Lope nos hace a través de una movida estela de variados matices. De La vengadora de las mujeres derivan más o menos directamente El desdén con el desdén (v.), de Agustín Moreto y Cabana, La Princesa de Elide (v.), de Molière, y La Princesa Filósofa, de Cario Gozzi.
A. R. Ferrarin

