La Locura Senil, Adriano Banchieri

[La pazzia senile]. Especie de comedia musical de Adriano Banchieri (1567-1634), constituida por una sarta de piezas en forma de madrigales o cancioncillas, agrupadas en tres partes. El tí­tulo completo es: La locura senil. Razona­mientos vagos y agradables, a tres voces, de Adriano Banchieri, boloñés [La pazzia se­nile. Ragionamenti vaghi, et dilettevoli, a tre voci, di Adriano Banchieri, bolognese]. La primera edición se publicó en Venecia en 1598; otras ediciones sucesivas aparecieron en 1606, 1607 y más tarde. Existe una trans­cripción moderna en la antología El arte musical en Italia de Luigi Torchi.

El texto de la obra, compuesto en verso por el pro­pio Banchieri, es de humilde nivel, y con frecuencia cae en lo indecoroso y trivial. La escena se sitúa en Rovigo. Protagonista es el consabido sabio viejo comerciante Pan­talón (v.) enamorado de la cortesana Laureta que lo rechaza; por otra parte, la hija del viejo, Doralice, tiene secretamente amo­res con el joven Fulvio. Pantalón lo descubre por delación de su sirviente Buratino, y, celoso de su honor, va en busca del doctor Graciano (v. Doctor Balanzoni), para que se case con su hija. Pero los dos viejos quedan burlados, ya que Doralice y Fulvio se casan sin que ellos lo sepan. Los diálogos o «razonamientos» entre los personajes al­ternan con «intermedios» de buhoneros y barrenderos; el «Humor- bizarro» sigue al prólogo (que va a su vez precedido por una «introducción» del autor y por un inter­medio); un «ballet» de campesinas termina la obra. La Locura senil corresponde a un género bastante en boga en su época; el propio Banchieri lo trató en varias otras composiciones (entre otras en la Sabiduría juvenil [Saviezza giovenile], Venecia, 1628) hechas sobre el modelo del Amfipamaso (v.) de Orazio Vecchi, del que el autor era ferviente admirador.

Tales obras no se adap­tan a la escena, porque todos y cada uno de los personajes cantan en estilo madriga­lesco, esto es, a varias voces; aquí y allá una voz se destaca de otra, o se forman diversas agrupaciones a guisa de diálogo, pero ello no basta para que sea posible el diálogo cantado entre solistas. Se cree, sin embargo, que en aquel tiempo la comedia se representaba en escena por actores mi­mos, y que la parte musical estaba enco­mendada a un coro invisible. La Locura senil está construida sobre un contrapunto sim­ple pero limpio, adaptable a los matices de la expresión, que va de lo cómico a lo sen­timental. La obra no es más que un scherzo musical, animado por la vena de un espíritu vivaz y original; hasta se burla del célebre madrigal de Palestrina, «Vestiva i colli e le campagne intorno» [«Vestía los collados y campiñas de alrededor»] que el doctor Gra­ciano convierte en «Rostiva i corni e le castagne in forno» [«Tostaba los cuernos y las castañas en el horno»].

F. Fano