Obra del escritor inglés Thomas Love Peacock (1785-1866), publicada en 1816. Como en las restantes narraciones de este autor, la trama no tiene importancia: son los discursos entre trago y trago, los bailes y las aventuras insignificantes de un grupo de personas que se han reunido para matar el tiempo con distracciones. No hay argumento, por lo tanto, sino simples incidentes. Es un divertido esbozo de figuras que viven una vida efímera y burlesca, bajo los ojos del autor, que los observa irónicamente y es el primero en divertirse con las agradables minucias que va inventando. Los personajes son graciosas personificaciones de actitudes del espíritu: Foster el optimista, Escot el pesimista, Jenkinson el conservador, Gaster (como su nombre indica) el glotón, etc. Como verdadero excéntrico, en una época en que lo que gustaba eran las novelas en tres tomos, Peacock publicaba obras brevísimas, como ésta, y completamente carentes de argumento novelesco, pero llenas de vida, felices de dicción, hábiles y humorísticas, que son una pura delicia. Se ha dicho de Peacock, por su gracia chispeante y jocosa y por su intención satírica, que fue un volteriano. Pero no hay en él, a pesar de la lucidez de su visión, la cristalina agudeza del maestro. Los versos que se entreveran con la prosa en esta narración, están llenos de una gracia ligera qué a veces cede el lugar a notas de auténtica emoción.
A. Camerino

