Es mi Hombre, Carlos Arniches

«Tragedia grotesca» en tres actos estrenada en el teatro de la Comedia de Madrid el 22 de diciembre de 1921. El ar­gumento, profundamente humano, tiene sonrisas y lágrimas en su desarrollo ante el espectador.

Un buen hombre, un «pobre hombre», que se muere de hambre junto a su joven hija, que en vano lucha por trabajar en un puñado de oficios que no ha tenido años para aprender, obligado por la atroz miseria, se ve desempeñando nada menos que el puesto de «matón» en un garito de jugadores madrileños. El valor no existe en realidad en aquel infeliz pa­dre famélico: sólo un noble afán de librar a su hija, y de librarse él mismo, del ham­bre. Y agarrado a la necesidad, el bueno de don Antonio fachendea lo suyo para imponer respeto a los jugadores tramposos y a los matones profesionales que acuden al garito en busca de querella escandalosa.

¡Solamente Dios sabe a costa de qué tre­mendos esfuerzos se consigue todo! «No hay farsa más grande en el mundo que la del valor» —dice el protagonista principal de Es mi hombre —. Cuando los hombres tienen que salvar la vida y la honra de los suyos, todos son valientes, porque el valor es el cumplimiento del deber… ¡Todo lo demás, ya lo has visto, farsas! Tú ha­brás oído hablar del Cid, de Roldán, de Napoleón… ¡pchs!, nada. Para valiente, un tío con ocho hijos que no sepa cómo darles de comer y no quiera robar y no tenga más alimento que agua del Lozoya… ¡Ése, ése es un valiente!».

D. Carlos Arniches, con un humorismo profundamente piadoso y cristiano, enseña el doloroso ejemplo de un don Antonio cualquiera, madrileño o del Norte, que lucha más consigo mismo que con los demás para vencer las diarias angustias del vivir miserable, entre bra­vucones de oficio y cobardes de solem­nidad.

C. Conde