¿Es Bueno? ¿Es Malo?, Denis Diderot

[Est-il bon? Est-il méchant?]. Comedia de Diderot, es una de sus últimas obras, terminada en 1781. Fue publicada como postuma en 1834. La obra se compone de cuatro actos,, y se presenta como un «entretenimiento» mundano, con interme­dios musicales que deben acompañar la pantomima de algún actor.

Madame de Chapy, que habita en el palacio de su queri­dísima amiga, madame de Malves, quiere ofrecerle, para el día de su santo, un es­pectáculo, pero no pone manos a la obra hasta dos días antes. Confía en el talento de un tal Arduin, literato y poeta de cierta fama, pero de vida desordenada, conocido por sus debilidades hacia el bello sexo y, además, por una manía que le lleva a pres­tar sus buenos oficios a todos los que soli­citan su ayuda, poniendo en movimiento todos los recursos de un carácter amable y falto de prejuicios. Empieza por negarse a escribir la comedia, pero luego se pone al trabajo, graciosamente solicitado por la bella mademoiselle Beaulieu, ama de lla­ves de madame Chapy, despertando así sus celos. Mientras trabaja o finge trabajar, está continuamente asediado por una gran cantidad de personas que le piden algún favor.

Madame de Vertillac, extravagante y agradable dama que tiempo ha fue ob­jeto de su amor, y entrañable amiga de madame Chapy, ha llegado a París para sustraerse a los novelescos requerimientos del joven De Crancey, enamorado de su hija (un hombre lleno de méritos pero cuya familia no es del agrado de su futura suegra): ésta aprovecha la ocasión para pedir a Arduin que interceda para obtener del santurrón marqués de Tourville un be­neficio para un joven abate protegido suyo. Llega el propio De Crancey (el cual, disfra­zado de postillón, ha podido acompañar du­rante todo el viaje a su joven amada), que es también amigo de Arduin, y le encarece que le ayude a vencer la resistencia de la madre. La bella madame Bertrand, joven viuda del heroico capitán Bertrand, atraída por su fama de hombre servicial, viene a rogarle que obtenga del ministerio de Ma­rina el traslado de la pensión a favor de su hijo.

El viejo leguleyo Renardeaux, que desde hace años arrastra una causa contra madame de Servin (otra amiga de Arduin), se deja persuadir para que le deje hacer a él de árbitro en la cuestión. Arduin hace promesa a todos, a todos consuela, advirtiéndoles no obstante de que deben dejarle carta blanca respecto a los medios a em­plear. La comedia a que debe atender mientras tanto, la escribe otro autor. En un día Arduin consigue resolver todas estas intrigas: pero todos los beneficiados acaban furiosos contra él. En resumidas cuentas: para obtener la pensión, ha hecho creer a su amigo Poultier, alto funcionario del ministerio, que la hermosa viuda es su amante y el niño su hijo; luego ha conven­cido a madame Vertillac para que con­ceda la mano de su hija a Crancey, demostrándole con falsas cartas que éste ya ha­bía seducido a la muchacha; ha inducido al viejo abogado a darle poderes para su causa, mientras ya tenía en el bolsillo los poderes de su amiga madame de Servin, contándole un montón de cuentos; y esto sin contar las iras de madame de Chapy por haber pasado a otro el encargo de la comedia, ni la indignación del marqués de Tourville, al que engañó con gratuitas afir­maciones.

Con todo, después de un burlesco proceso llevado a cabo bajo la presidencia del abogado Renardeaux, todos deben admi­tir que el acusado ha actuado por el bien de todos, y que no hay más remedio que perdonarle. En esta comedia de intriga, curiosamente centrada en un solo persona­je que sale del escenario una sola vez, Di­derot se complugo en crear el sugestivo personaje de Arduin, inspirándose en su propio carácter, mezclando a la sátira de costumbres, conducida con penetrante fa­cilidad, la caricatura de su manía de hacer favores a la gente y de su gusto por la burla y las mistificaciones,, que le condu­cían a menudo a grandes enredos, y en la cual veía una cierta tendencia a la «per­versidad». En la comedia prodigó todo su ingenio, perfilando con maliciosa gracia la cálida humanidad de su carácter y consi­guiendo comunicar a la originalísima com­posición (intermedia entre la farsa y la comedia de carácter) una vitalidad que hace que pueda ser considerada como una de las obras más interesantes del XVIII.

M. Bonfantini