El Viejo Amoroso, Donato Giannotti

[Il vecchio amo­roso]. Comedia de Donato Giannotti (1492- 1573), que refleja la vivacidad con que el serio y profundo escritor político miraba las costumbres y el contraste de los carac­teres de la sociedad contemporánea. El an­ciano Teodoro, después de una vida de tra­bajo y de nobles esfuerzos en pro de su familia, quiere entregarse a la alegría y la despreocupación, puesto que sus riquezas se lo permiten.

Con tal propósito comienza a alzar la voz en la familia y a hablar con arrogancia a su mujer, Dianora, y a hacer burla de su paciencia y de su actuación de amable guía de la casa. Se entrometen los hijos, que están descontentos de un padre tan antojadizo. De aventura en aventura, el viejo se engolfa más y más en su ape­tencia de diversiones, pero no logra cam­biar nada, ya que los jóvenes se lo impiden. Al final, y después de su breve locura, Teodoro decide hallar de una vez el justo equilibrio que corona tantos esfuerzos y fatigas. La figura del viejo está bien deli­neada, sobre todo en contraste con el am­biente.

También son interesantes las esce­nas de un carnaval en el que parece más singular aún el incentivo a la juerga, con alegres estudiantes que tiran naranjas y cambian palabras con una dama que está en el balcón, hasta que al final la suegra de la jovencita la obliga a retirarse de la vista de esos despreocupados; caricaturesca, y al mismo tiempo humana, es la figura del prior de un convento que quisiera partici­par en la fiesta general a pesar de las pro­hibiciones, y gozar al menos de una sucu­lenta comida. La comedia es notable por la aguda observación de los caracteres, y muestra la serena concepción del autor en la vida normal como en la constitución del Estado (v. República florentina y República veneciana). Al igual que en Maquiavelo, la rígida y metódica enunciación de su teo­ría política del Príncipe (v.) parece corres­ponderse con la amarga y moralista diag­nosis de su Mandrágora (v.), si no de la más ligera de Clicia (v.).

C. Cordié