Carlo Goldoni (1707-1793) recogió el tema y todos los episodios, reforzando las tintas en su comedia El Mentiroso [Il Begardo], estrenada en Venecia en 1750.
Lelio (v.), el mentiroso, apenas llegado a Venecia asiste a una serenata que Florinda (v.) hace cantar bajo las ventanas de Rosaura (v.), amada por él. Habla luego con Rosaura que se asoma, le hace Creer que es el autor de la serenata y continúa luego la serie de sus mentiras o, como las llama él, de sus ingeniosas invenciones, declarando a Rosaura que es el desconocido autor de un soneto, enviado en realidad por Florinda, y el dador de un precioso encaje, enviado también por el tímido Florinda. Entretanto, cuenta a Octavio, enamorado de Beatrice, que ha sido alegremente recibido en casa de las dos hermanas. De ahí el furor de Octavio y la desesperación de Rosaura y de Beatrice. También a la llegada de Pantalones, padre de Lelio, con la intención de casar a su hijo con Rosaura, hija de su amigo el doctor Balanzón (v.), y Lelio, a quien su padre no cita el nombre de su prometida, creyendo perder a Rosaura, de quien empieza a sentirse enamorado, acumula mentiras e inventa que está ya casado (con un relato casi idéntico al de Dorante). La tupida red de mentiras en la que se enreda cada vez más acaba por aprisionarlo: todo se aclara, una muchacha comprometida por él llega de Roma reclamando las justas bodas, y el mentiroso, avergonzado por todos, promete cambiar de vida.
Goldoni nos presenta así a un Lelio consciente y satisfecho de su vicio que, precisamente por esto, se aleja mucho de los típicos personajes colonianos, cuya humanidad es siempre inmediata. La comedia, que tiene tonos de farsa, alcanzó éxito por la agilidad del movimiento escénico que ya revela el arte galdosiano. El protagonista representa sobre todo un momento de paso entre los personajes de la comedia francesa y los que serán inconfundibles personajes de Goldoni.
U. Doctore

