El Cubo Robado, Alejandro Tassoni

[La seochia rapita]. Poema satírico caballeresco de Alejandro Tassoni (1565-1635). De una legendaria tra­dición sobre un cubo robado por los modeneses a los boloñeses, y de una guerra des­encadenada entre las dos ciudades, en el siglo XIII, por este hecho, Alejandro Tasso­ni sacó el argumento para su poema con el que quiso crear un nuevo género heroico- cómico, una forma de arte satírico con re­ferencias claras a los hombres y cosas de su tiempo.

En esta actitud no sólo cómica sino también satírica, residía para Tassoni la novedad de su poema escrito primeramen­te en diez cantos entre el 1614 y el 1615 y ampliado con otros dos en 1617, en un lenguaje movido, a veces veloz, siempre rico y variado, con miras a veces regionalistas y municipales. Historia y cronología son usa­das por el poeta con plena libertad. Enzo, rey de Cerdeña e hijo de Federico II, llega en ayuda de los modeneses. En la guerra participan también los dioses del Olimpo que protegen, en un principio, a los mo­deneses. Pero cuando, después de la victo­ria de Castelfraneo, Marte los abandona por voluntad de Júpiter, son derrotados en campo abierto por los boloñeses, que hacen prisionero al rey Enzo. Entra entonces en acción la bella Renoppia, que, guiando un ejército de mujeres guerreras y con la ayu­da del capitán Gherardo, consigue dispersar a los boloñeses. Y éstos, ante el nuevo pe­ligro de Ezzelino, que amenaza con atacarles, piden la paz. Durante la tregua de diez días para las negociaciones, se organiza un torneo en el cual el vencedor tendrá como premio a la bella Renoppia. Un misterioso caballero entra en liza y desmonta a los más fuertes héroes modeneses. Solamente el conde de Culagna consigue oponerle re­sistencia. Pero cuando se viene a saber que el misterioso caballero podrá ser vencido solamente por el mayor cobarde de la tierra, la admiración por el jactancioso conde se transforma en burla y escarnio general.

Con todo, el conde Culagna no quiere renun­ciar a Renoppia y piensa matar a su es­posa; pero confía su propósito de envene­namiento a Titta, un guerrero romano que es el amante de su esposa; ella, después de que el veneno (un simple pero enérgico purgante) ha sido administrado a su ma­rido en lugar de ella, se refugia en la tien­da de su amante. Entonces el conde, sin reconocerla, la impulsa a darse a Titta. Al darse cuenta más tarde de la burla, furio­so desafía al guerrero romano, en cuyo en­cuentro hace un triste papel. Pero la tre­gua ya ha terminado sin que se haya lle­gado a ningún acuerdo. La guerra se re­anuda aún más encarnizada que antes; los boloñeses son vencidos y finalmente se fir­ma la paz por mediación del legado papal con la condición de que los modeneses con­serven el cubo, mientras que los boloñeses conservarán al rey Enzo. Las octavas se desgranan libremente y al mismo tiempo bien construidas en todos los doce cantos, en los que la ironía está siempre presente, a veces de una manera visible y a veces sabiamente disimulada, como en el célebre episodio del Concilio de los dioses, donde se hace un retrato de la corte papal. En muchos personajes Tassoni retrató a hom­bres de su época; pero las alusiones no son siempre dignas de crédito, por la mezcla de elementos fantásticos.

La poesía surge tan sólo en algunos momentos, en determi­nadas octavas y determinadas escenas. La obra tiene una intención más práctica que artística. Es una sátira entre literaria y po­lítica y no faltan en ella ciertos destellos de ironía social, desahogos e invectivas per­sonales. El protagonista, el conde de Culagna, fanfarrón y vil, todo él sombra y apariencia, sin personalidad, y Renoppia, parodia felicísima de la mujer guerrera, son figuras inolvidables. En la figura del con­de, Tassoni satirizó a Alessandro Brusantini; detrás de Ettore de Villafranca está el marqués Annibale Malaspina; Scalandrone oculta al marqués Ernesto Bevilacqua, etc. Tassoni caricaturizó con acentos apasiona­dos, con viva originalidad, el poema heroico caballeresco y ha hecho de él una sátira totalmente personal y subjetiva.

G. Bertoni

Es cosa dificilísima conciliar el humor cómico y la dignidad de la épica clásica. Tassoni lo consiguió, y tal vez fue el único poeta de su época que se opuso a la co­rrupción general del gusto introducida por Marino y sus seguidores y también por los «imitadores imitados» de Lope de Vega. Tas­soni abre una nueva vía, en la cual mu­chísimos se esforzarán en seguirlo… Su lenguaje es puro y elegante, sin sombra de afectación. Allí donde se anima, adquiere más bien el digno entusiasmo del historiador, que es el fuego de su ingenio poético. (Foscolo)

Poema contra las violencias municipales de Italia, en el cual el estilo heroico y sa­tírico forman un tercer estilo totalmente nuevo. Habla en nombre de la simplicidad, del buen sentido y de la verosimilitud; le repugna todo lo que es refinado y concep­tuoso. Crítica caída en el vacío, porque aquella simplicidad de vida, aquel senti­miento de la realidad no estaban en el si­glo, y en su conciencia eran una abstracción de la mente: un buen gusto natural, priva­do de un mundo plástico en el que poder expansionarse.      (De Sanctis)

El cubo es obra casi de un genio, última aportación de la libertad y franqueza de la vieja fantasía italiana. (Carducci)

El cubo robado es realmente lo que todo poema épico: un canto nocturno después de una jornada de batalla, con el que el co­razón se va sintiendo más apretado, cuanto más alegre es el canto. (Pascoli)

*   Inspirándose en el poema de Tassoni, Antonio Salieri (1750-1825) hizo representar en Viena, en 1772, su ópera La secchia rapita.