Sátira política en lengua castellana del siglo XV (1465- 1474) atribuida, sin ningún serio fundamento, al cronista Alonso de Palencia ó a Rodrigo de Cota, aunque es casi seguro que se trata de una obra debida a la colaboración de un grupo de despreocupados maldicientes. El motivo inicial lo constituye la visita a un convento por parte del padre provincial, ante el cual desfilan un determinado número de personalidades de ambos sexos, es decir, los principales personajes de la corte de Enrique IV a los que el provincial dirige los más vulgares y bajos insultos. «La grosería del lenguaje raya en la desfachatez y el cuadro de corrupción y libertinaje trazado por la mordaz pluma del autor, supera los límites de lo imaginable» (Montoliu). Es de las pocas composiciones de la literatura española a las que conviene el epíteto de indecente, y esta particularidad junto a la categoría social de los 149 personajes calumniosamente citados basta para explicar las numerosas tentativas llevadas a cabo para impedir que circulara el libelo. Sin embargo, incluso un crítico de la pudibundez de Marcelino Menéndez y Pelayo está obligado a reconocer en algunas por lo menos de estas Coplas, dotes de humor y eficacia literaria.
A. R. Ferrarin

