Cecchina o La buena hija, Niccoló Piccinni

[Cecchina o la buona figliuola]. ópera bufa en tres actos de Niccoló Piccinni (1728-1800) sobre libreto de Carlos Goldoni sacado de su comedia Pamela (v.) fue representada por prime­ra vez en Roma en 1760. Cecchina, pobre huerfanita recogida por un marqués, es amada por su noble protector al que ella corresponde con amor ardiente, al paso que rechaza el del jardinero Mengotto. La her­mana del marqués ve imposible su matri­monio con el caballero Armidoro, si su hermano no renuncia a su unión con la huerfa­nita. Se aprovecha para ello de la envidia de las dos jardineras Sandrina y Paolina, que calumnian a la honrada Cecchina. Pero he aquí que se presenta Tagliaferro, corace­ro alemán, encargado de buscar a la hija de un barón alemán, la cual, habiendo per­dido a su madre durante la guerra, había quedado sola, en pañales todavía y aban­donada.

Así se viene a descubrir que la jo­ven baronesa Mariana, a quien se busca, no es sino Cecchina. Apartado el obstáculo de su origen oscuro, el marqués será esposo de la huerfanita, con gran satisfacción de la marquesa y del futuro cuñado; mientras Sandrina se consolará con Mengotto. Com­puesta sólo en dieciocho días, es ésta una de las más geniales y frescas óperas de Pic­cinni; en ella resplandece el tipo de la ópera italiana de su época. Piccinni, iniciando una reforma de la ópera, que hallará en sus su­cesores mayores desarrollos, cuidó de su estructura orgánica con un enlace estricto entre la acción y la melodía, dio realce a los cambios de escenas y de situación, con los cambios de movimientos musicales y de medidas, osó liberar al dueto de las vie­jas trabas dándole un carácter dramático, elaboró los finales con los diversos motivos de las escenas, introdujo el «rondó», mejoró las formas generales de la ópera bufa e hizo más variada y nutrida su orquestación. En el juicio del severo Niccoló Jomelli (1714- 1774), que exclamó «éste es inventor» cuan­do conoció la ópera de Piccinni, está el com­pendio de los méritos de innovación que dieron al músico italiano la celebridad por toda Europa, y particularmente en París, donde fue invitado a combatir la célebre batalla con Gluck.

N. Del Mestre

Piccinni está olvidado de tal modo, que ha tenido que tomar el nombre de Puccini para conseguir hacerse representar en la Opéra-Comique. (Debussy)