Antojos de Mejor Vista, Rodrigo Fernández de Ribera

Opúsculo original de Rodrigo Fernández de Ribera (1579-1631). Fue publicado en Sevilla, en­tre 1620 y 1625, y reeditado en el siglo XIX (Madrid, 1871) sobre un ejemplar que per­teneció a Gayangos. Su título exacto es Los antojos de mejor vista, obra muy útil y provechosa, compuesta y ordenada en lengua castellana por Mr. Pierre de Tal.

En el minúsculo libro (26 hojas foliadas en la primera edición), el héroe, Pierre, llega a Sevilla en una mula resabiada y difícil de gobernar, lo que le da pie para una larga serie de juegos de palabras, chistes, disparates, frases sucias, etc.; una vez dejada la mula, se dirige a la Iglesia Mayor. Allí se encuentra con un hombre que le explica las excelencias y maravillas de la Catedral (su tamaño, el lujo del tenebrario, las dimensiones del cirio pascual, etcétera), contándolas con evidente exage­ración andaluza. Y este mismo guía le sube a la torre. En lo alto se encuentra con un tipo extraño que «tenía á lo melindroso en dos dedos apuntalados unos antojos que traía a la jineta sobre una alcayata de na­riz, que tenía clavada en uno como rostro». Se trata del licenciado Desengaño, quien vive siempre en las torres más altas, «par­ticularmente donde hay relojes, porque en lo que ellos quitan, doy avisos de impor­tancia». Con esos anteojos, desde lo alto de la torre, ven el mundo como es: minis­tros de justicia, negociantes, escribanos, frailes, y mujeres se convierten en buitres, cuervos, milanos, águilas y palomas «todo barajado». Un médico en verdugo; los es­critores cultos en erizos; los barcos en re­des que se llevan el oro; maldicientes, ena­morados, jugadores, alquimistas, etc., son satirizados de manera que recuerda mucho la ironía quevedesca. Tradicionalmente se viene considerando como un antecedente del Diablo Cojuelo (v.) este ver la vida en sus entrañas más profundas desde lo alto de una torre.

A. Zamora Vicente