Wingult, Rudolph G. Binding

[Der Wingult]. Una de las más bellas novelas de guerra del escritor Rudolph G. Binding (1867-1938), compuesta en 1921. Sobre el fondo oscuro y solemne de la lucha mortal y extenuante realizada con extremado encarnizamiento, el escritor ofrece una nueva e inesperada variación de los motivos de un ser de impulsos primiti­vos y de estatura gigantesca puesto junto a una persona más refinada, más delicada y más débil. Wingult ha dejado su oficio de barquero en el Rin para ir a combatir.

No le fuerza un ideal ni un mito, sino la idea de dar muestras finalmente de la fuerza que siente dentro de sí, en su cuerpo inmenso. En los días de espera anda de un lado a otro, como «un Atlante a quien le faltara su peso», y se divierte en representar «una montaña que escupe fuego», llenándose la boca de petróleo y encendiéndolo en cuanto lo escupe. Un juego de circo que a él le pa­rece un artificio mágico y le divierte. Un joven y delicado abanderado llega a ser objeto de su afecto. El gigante le protege y ayuda con ingenua ternura, como la de una madre que cuida a un hijito. Una vez. des­pués de haber demostrado que su fuerza hercúlea bastaba para cumplir una hazaña que muchos habían probado en vano, con­sigue tender un puente entre las cañas de un pantano, cargándose en las espaldas, uno tras otro, dos caballos muertos.

Después de­cide ir a montar la guardia más allá de aquel vado, y sólo pide a sus camaradas que le dejen la comida por la noche, cuando el enemigo no pueda ya observar aquel paso, en la orilla segura. El abanderado quiere acompañarle, pero, al segundo día, una bala lo hiere en la sien y lo mata. Luego, cuando por la noche Wingult transporta a su com­pañero muerto a la otra orilla, ya no halla comida. Espera en vano todo un día — sus camaradas han cambiado de sector —; y des­pués, llevando consigo al compañero caído, se va escupiendo fuego, como aparición monstruosa, hacia el enemigo, y desaparece en la oscuridad. En esta novela el escritor alemán ha conseguido dar un tono casi de leyenda, con un fondo emotivo y humano, a un episodio trágico en la más triste de, las existencias.

R. Paoli