Winesburg, Ohio, Sherwood Anderson

Colección de novelas cortas del escritor norteamericano Sherwood Anderson (1876-1941), publicada en el año 1919. El autor se propone descri­bimos en ellas la vida en una pequeña ciudad provinciana en la Norteamérica de hace sesenta años, en los comienzos de la época industrial: para ello estudia desde dentro los diversos habitantes, procurando desenvolver y explicar lo más íntimo de sus almas, poniendo de relieve las deformaciones a veces monstruosas producidas, en su espíritu y hasta en su aspecto físico, por inhibiciones impuestas por la civili­zación y el ambiente.

Pasan ante nuestros ojos tipos comunes, pero que la sensibili­dad nítida y exasperada del autor nos pre­senta bajo una luz vivida y grotesca. He aquí el maestro de escuela, maravilloso educador, suscitador de ensueños, a quien una horrible sospecha reduce a sombra temblorosa y extraviada: «Las manos» [«Hands»]; he aquí las jovencitas llenas de ardor, de sanas aspiraciones de aventura, a quienes la soledad y la incomprensión convierten en criaturas neuróticas o enfer­mas (como Elisabeth Willard, Alice Hindman y Louise Bentley); he aquí al viejo obsesionado por la idea de una misión divina, víctima de la atmósfera de arrolladora trans­formación de la América de su tiempo (Isaías Bentley); en otro relato vemos al hombre a quien vuelve horrendo y defor­me la fuerza de su rencor hacia quien ofendió sus sentimientos más puros («Dig­nidad» [«Dignity»]); y los jóvenes condena­dos a la soledad por su incapacidad de ex­presarse, que sufren esta condena hasta vol­verse extravagantes y maniáticos (Seth Richmond, Enoch Robinson y Elmer Cowley).

Al igual que Theodore Dreiser y Sinclair Lewis, Sherwood Anderson pertenece a aquel movimiento de reacción que se pro­dujo en los primeros años de este siglo en la literatura y cultura americanas que, de­clarando la guerra a las cristalizaciones, a las estructuras forzadas, a la camisa de Neso en que la civilización industrializada que­ría meter la vida multiforme y diversa, opo­ne a las construcciones optimistas de los hombres, demasiado seguros de sí mismos, la intimidad de la conciencia, la verdad de la duda y la derrota. Winesburg, Ohio se pro­pone ser la denuncia y condena de toda una sociedad y de todo un sistema; pero la fuerza de la imaginación penetra en el mundo cerrado de la soledad iluminándolo de esperanza; y la necesidad de evasión — ley común de las criaturas de Anderson— no es solamente un estéril acto de rebelión, sino una gran puerta abierta hacia un nue­vo mundo infinito.

A. P. Marchesini