[Dialogui piacevolissimi]. Colección de diez diálogos, publicada en Venecia hacia 1539.
En el primer diálogo, el poeta Sannio sube al cielo, guiado por la virtud, para pedir justicia a Júpiter; éste no quiere recibirle y envía a su encuentro a todos los dioses, a quienes el poeta echa en cara agudamente las iniquidades y las proezas con que se hicieron célebres sobre la tierra.
En él segundo, el pedante Borgio, que ha llegado a orillas del Aqueronte, da una lección de retórica a Carón y describe vivamente los diversos aspectos del Infierno.
El tercer diálogo, entre Sannio y Eolófilo, se burla de las quimeras y alquimias que algunos, para obtener fama, se alabaron de haber encontrado.
En el cuarto se finge que Caronte interroga a unas almas que le describen las miserias y la infelicidad de las diversas condiciones de la vida.
El quinto diálogo presenta un criado avaro, Fidalo, que reprocha a su señor Eleuterio la excesiva liberalidad, y le enseña el arte del ahorro.
Y he aquí a Momo, en el sexto diálogo, que, en presencia de muchos dioses, recita algunas súplicas y quejas enviadas al cielo por Rodas asediada, por Roma saqueada y por otros lugares afligidos de graves calamidades.
En el séptimo diálogo, Afinos, Eaco y Radamanto, condenan después a las debidas penas las almas de los poetas antiguos, que se hallan en el Infierno después de una vida ignominiosa.
En el octavo vuelve Sannio, quien, con el pretexto de enseñar al mercader ambulante Cautino todas las artes y las ciencias y cómo podrá vender todos los libros buenos y males, halla modo de satirizar a filósofos, astrólogos, leguleyos, médicos y poetas viciosos.
En el noveno diálogo, Nifo y Sannio discuten si el filósofo es superior al poeta o viceversa, y concluyen que el filósofo debe ser estimado como superior al poeta.
Análoga discusión hallamos en el último diálogo entre Sannio y Cautano, que concluyen afirmando la superioridad del poeta sobre el príncipe. Es ésta una obra a la que no falta cierta vivacidad y cierto donaire de estilo; pero más que por sus cualidades literarias es notable por la independencia de su pensamiento, libre de muchos prejuicios de su época, y por su combativa audacia libelística.
A Prospero Marchesini
Parece como si Platón y Moliere se hubiesen reunido para componer esta obra. (Voltaire)
Esta obra podría ser en algunos sentidos de mejor gusto, pero me parece llena de espíritu y de filosofía. (D’Alembert)

