Yen Tzû Chien, Yüan Ta-chêng

[La carta de una golon­drina]. Drama poético del escritor chino Yüan Ta-chêng (m. 1645). El autor, que fue ministro de la guerra hacia fines de la dinastía Ming, se halla entre los máximos representantes de la «escuela meridional» del teatro chino, la cual contó, desde el siglo XIV en adelante, con grandes escri­tores, como T’ang Hsien-tsu, Hung Shêng, Kung Shan-êjn y Yüan Ta-chêng.

Este úl­timo ha dejado seis obras teatrales, entre las cuales el Yen Tzû Chien es estimada como la mejor. El argumento del drama es una historia común de amor, pero com­puesta en su estilo particularmente refinado y persuasivo, especialmente en sus partes líricas. La acción se desenvuelve en 42 ac­tos o «cuadros». El joven literato Huo Tu- liang, que vive en la capital, se enamora de una bailarina llamada Hua Hsing-yün, la cual le pide una pintura. Huo Tu-liang toma el pincel y pinta la figura de la baila­rina junto con la suya propia. La pintura es enviada a una tienda para que le pon­gan marco, pero la hija del ministro del culto, llamada Li Fei-yün, que se parece de modo extraordinario a la bailarina, manda al mismo tiempo y a la misma tienda una pintura de Buda para que le pongan marco, y las dos pinturas son trocadas por error del artesano; la hija del ministro, al recibir el cuadro destinado a la bailarina, ve su imagen unida a la de un joven lite­rato, se asombra y esconde la pintura. Un día escribe una poesía sobre aquel hecho misterioso.

En aquel momento entra una golondrina en su habitación, se lleva la poesía y la deja caer precisamente a los pies del joven literato Huo Tu-liang. La acción se complica entonces, pues por una parte el joven literato, perseguido por sus enemigos, huye de la capital, y por otra la hija del ministro del culto parte con su madre y la bailarina abandona la ciudad a causa de la rebelión de An-lou-shan. En medio de la confusión, la joven Li Fei- yün, separada de su madre, se refugia en casa de un subalterno de su padre, y allí la encuentra y reconoce el literato de la pintura; y la bailarina Hua Hsing-yün, que se encuentra con la esposa del ministro del culto, es acogida en casa de ella como hija adoptiva. Terminada la rebelión, el joven literato, dividido entre los amores de dos mujeres tan semejantes, se casa con la hija del ministro, cuya poesía le había traído la golondrina; y después celebra también ma­trimonio con la bailarina Hua Hsing-yün. Lo refinado del verso se adapta perfecta­mente en este drama a la elegancia del tema inspirado por un sentido de la fata­lidad casi decorativo y optimista.

S. Lokwang