Winesburg-Ohio, Sh. Anderson

Colección de relatos

EÍ término de «relatos» empleado para defi­nir este texto subdividido en 24 capítulos, o secuencias, es tan inadecuado como lo sería el de novela. En el mar­co de la pequeña ciudad imaginaria de Winesburg, las his­torias de sus habitantes se entrelazan en una única trama que está constituida por la vida colectiva, monótona y respetuosa de las normas, y por la de los individuos par­ticulares, secreta, tumultuosa e inconfesable.

Quien ob­serva a personas y cosas es el joven cronista del «Wines­burg Eagle», el periódico local, George Willard. A cada «relato» le corresponde el retrato de un personaje, que ha sido modelado, destruido o revelado a sí mismo por una pasión, por una verdad o por un sueño. Tal es el caso de Wing Biddlebaum, cuyos largos dedos afectuo­sos a la búsqueda de los otros en inconscientes caricias han truncado su carrera de maestro, atrayendo sobre él la injusta acusación de obrar con malas intenciones en re­lación a los alumnos (Manos).

O el de Alice Hindman que, después de años de esperar vanamente a su perdido amante, deja una noche su casa, desnuda en medio de la lluvia, enloquecida de amor y de soledad (Aventura). Y también el de William, el telegrafista misógino a quien la desilusión conyugal ha transformado físicamente en una «caricatura» (Respetabilidad); el del reverendo Curtis Hartman, obsesionado por las mujeres, y a quien cura el ver a una «mujer del pecado» arrodillada para rezar; o el de Isaías Bentley, que pasa indomable de la civiliza­ción patriarcal a la industrial (Divinidad); o también el del propio George Willard, que en el último relato (Par­tida) abandona la ciudad, uniéndose a tantos otros artis­tas y soñadores que escapan de la vida de provincias.