Vigonza, Anónimo

Conocido poemita escrito en latín macarrónico por un «anónimo paduano» de fines del siglo XV, y según algunos por el mismo Tifi Odasi, autor de la más célebre Macarronea (v. Macarro­neas) anterior a Folengo. El título del libro, aparecido en 1502, es propiamente: Noble obra de Vigonza [Nobile Vigonce opus].

Después de la acostumbrada invocación a las gruesas Musas macarrónicas se procede a la descripción de un curioso tipo, un cierto Vigonza [Vigonça] que se cree docto y no es más que un pobre hombre cargado de defectos, más burlesco y grosero que cualquier otro. Es propiamente un bobo, un «maccherone», y fácilmente se deduce del hecho de cantarlo en tono de epopeya. Es de cara extraña, alto, tacaño, sucio, flaco, lleno de granos, apto para excitar una maligna risa a sus expensas, y además resulta repugnante. En relación con el per­sonaje se cuentan también, con violentas descripciones, sus amores, glotonería y vul­garidad plebeya; es éste un tema muy a propósito para el género macarrónico, tris­temente famoso incluso por desvergüenzas expresadas con irresistible gracia y soltura de razonamientos y de alusiones.

Se cita con frecuencia el nombre de Tifi, el poeta más hábil de los poetas festivos del am­biente estudiantil de Padua: de aquí la conjetura de atribuirle el escrito. Una burla planeada por los goliardos para escarmiento del bufonesco personaje es el tema central del trabajo: le hacen creer que ha sido nombrado profesor del Instituto. A causa de la alegría se le muere su madre. Luego, sobre una cátedra negra como su vestido, en presencia de su padre, dice las cosas más disparatadas con toda seriedad: la escena se convierte en ridícula y vergon­zosa en un tumulto general. Ha sido tam­bién recogida su explicación, compuesta de innumerables disparates y tonterías, en una jerga profesoral. El poeta arremete contra un desvergonzado de tal ralea después de haber hecho burla de sí mismo, y termina con gran picardía rindiendo homenaje y dando las gracias a sus musas, Rosetta y Franceschina. Así da término a su librito compuesto de picardías, groseros desahogos y bufonadas.

C. Cordié