Vida de Torres Villarroel

Obra del es­critor español Diego de Torres y Villarroel (1693-1770), en seis partes o «trozos», co­rrespondientes a otros tantos decenios de la vida del escritor. Los cuatro primeros «tro­zos» fueron publicados en 1758. A través de esta narración se pone de manifiesto una personalidad original y extravagante que, aunque refleje su vida en los espejos de­formantes de la novela picaresca, es, sin duda, «un caso real entre lo que era una moda o una ficción literaria».

Investigacio­nes de documentos atestiguan que, en efecto, la obra es una auténtica biografía encajada dentro de la pauta de las novelas picarescas. Los tres primeros libros narran especial­mente las aventuras de un típico «pícaro» que, tras una infancia turbulenta e inquieta, empujado por un indominable temperamento aventurero, abandona hogar y estudios y huye a Portugal para vivir una vida de vagabundo, como criado de un ermitaño, bailarín, tocador de guitarra, soldado, mé­dico, torero, etc. Los libros siguientes refie­ren sus desordenados estudios de autodidac­ta, la vida errante del estudiante ingenioso, sus éxitos como autor de almanaques astrológicos y, finalmente, la carrera de pro­fesor de matemáticas en la Universidad y su vida de sacerdote.

Aunque también aquí el autor muestre su gusto por la exagera­ción y la sátira, y por las diatribas contra la cultura o, mejor dicho, contra la incul­tura de la época, adquieren notable relieve las bufonerías de la desvergüenza, un sar­casmo a lo Quevedo que no sólo se hace patente en el violento hipérbaton y en el placer por lo crudo y lo grotesco, sino tam­bién en la misma creación de las palabras, y que acusa el influjo de la prosa barroca de los Sueños (v.). El último libro más bien tiene el carácter de un conjunto de rápidos apuntes que de una ordenada autobiografía. A pesar de su deformación grotesca, la Vida de Torres es una obra sincera y, aparte ser un documento vivo sobre una persona­lidad y sobre una época, es una de las ma­nifestaciones más significativas de la lite­ratura española del siglo XVIII, en cuanto sella, con la extinción de la picaresca, toda una tradición narrativa y moral.

C. Capasso

La Vida de Torres Villarroel puede consi­derarse como una novela picaresca, en la que ninguna infamia mancha el honor del héroe. (Valera)