Victoria, George Meredith

[Vittoria]. Novela de George Meredith (1828-1909), publicada en 1866. Es la continuación de Sandra Belloni (v.). Han pasado tres años desde los acontecimientos con que se cierra la anterior novela: esta­mos en los días épicos de la guerra del 48.

Sandra ha salido del conservatorio de Mi­lán y, con el nombre de Victoria Campa, pone su voz al servicio de la causa italiana. Ella había de dar la señal de la revuelta cantando en la Scala de Milán un himno a Italia libre. Por causa de una indiscreción suya la fecha de la revuelta es aplazada, pero ella canta igualmente el himno de reto y debería ser detenida. Gracias a Wilfrid Pole, ahora lugarteniente del ejército aus­tríaco, y a su prometido, conde Carlos Ammiani, consigue huir. Después de muchas peripecias se vuelve a ver con Carlos en Turín; pero allí Victoria, hasta entonces republicana como su novio, abraza la causa de Carlos Alberto y parte como enfermera siguiendo a su ejército. A pesar de otros varios incidentes, Victoria y Carlos se casan gracias a la intervención del fiel y buen Merthyr Powys.

Pero, pasadas unas sema­nas de felicidad, Carlos muere en la defen­sa de Brescia, y Victoria, que había partido para reunirse con su marido, llega dema­siado tarde; da a luz un niño y, después de haber estado a punto de morir, se salva gracias a la ayuda de Merthyr. La trama de esta novela alcanza una amplitud casi épica, también por el fondo del «Risorgimento» italiano en una serie de desafíos, batallas, intrigas, encarcelamientos y evasiones. Meredith emprende esta vez una composición que tiene la extensión y la complejidad de un fresco, con un sentido de la construcción y de la proporción que parece derivado únicamente de su fidelidad a lo real. El interés de la obra, sin embargo, se’ concentra siempre en el estudio psico­lógico de los caracteres, por encima de los cuales sobresale la figura profundamente viva y verdadera de la enérgica e inteligente Victoria. En 1866 Meredith fue a Italia como corresponsal de guerra; por los ar­tículos enviados por aquella época a su diario, y por esta novela, se demuestra la simpatía que la causa del «Risorgimento» italiano halló en su espíritu.

S. Rosati

¡Ah! ¡Meredith! ¿Quién puede definirlo? Su estilo es el caos iluminado por los des­tellos de los relámpagos. Como escritor lo ha dominado todo excepto el lenguaje; co­mo novelista, lo consigue todo memos con­tar una historia; como artista posee todas las cualidades, pero no una precisa clari­dad… No es un realista. O preferiría decir es un hijo del realismo y ha roto las rela­ciones con su padre… (Wilde)

Lo que ante todo sorprende en Meredith es su optimismo y su fe: optimismo y fe nacidos de las circunstancias mismas que hicieron germinar el pesimismo y la duda en el corazón de sus contemporáneos.(Fernandez)