Variaciones-Enigma, Edward Elgar

[Enigma-Variations]. Variaciones sinfónicas, op. 36, sobre un tema original del músico inglés Edward Elgar (1857-1934), compuestas en 1899. El título se justifica porque, aparte la dedi­catoria «a los amigos que en ellas están descritos» musicalmente, cada variación va contraseñada por un nombre o por iniciales de nombres.

El tema es más bien pausado, en compás de tres por cuatro, con figura­ciones rítmicas bastante sencillas. La primera variación se aparta poco del tema, contraseñada por las letras C. A. E.; pero es muy rica tanto instrumental como rít­micamente. La segunda, en cambio, re­cuerda poquísimo el tema, del que se dis­tingue por el ritmo (compás 3 por 8), por el tiempo (allegro) y por su carácter mo­vido y vivaz. Algo más quieta y de entonación graciosa es la tercera (R. B. T.), en la que afloran abiertamente elementos rítmicos y melódicos del tema. Interesante la IV (W. M. C.), que diríase dedicada a un hombre más bien iracundo: es la repetición del tema, pero en compás de tres por cuatro («allegro molto» y «fortissimo»). Con la quin­ta se vuelve a la manera pausada del prin­cipio, con la introducción de nuevas ideas y una mayor riqueza contrapuntística. Des­pués de la VI, de escaso valor, la VII (Troy- te) es quizás la más curiosa e interesante, y conocida también como «Variación de los timbales», porque a este instrumento se le asigna la parte principal.

A esta variación se contrapone la VIII, toda gracia y belleza rítmica (W. N.). Casi triste se presenta, por el contrario, la IX, que insiste mucho sobre el tema inicial en tres por cuatro, «adagio». Tiene una instrumentación densísima que aumenta en cierto sentido su pesadez, de modo que la X eleva al oyente a una agra­dable ligereza: Dorabella, a quien está de­dicada, parece ser caprichosa como las damitas de Goldoni y de las óperas bufas del siglo XVIII. Muy impetuosa y bastante coloreada instrumentalmente es la XI, con cuyo final decidido contrasta la duodécima variación, que emprende de nuevo el carác­ter temático de la IX, con – sus formas rítmicas lentas y pausadas. La XIII es una «romanza» de entonación irónica: en ella se incluye tres veces la llamada que hace el clarinete de un tema de romanza acaso de moda entonces y predilecto de la persona a quien va dedicada la variación.

La XIV («final») es la más importante como cons­trucción y elaboración musical: resume en sí todas las ideas precedentes, representán­dolas con nueva tonalidad, desarrolladas y contrapuntadas con nuevos incisos. Esta obra, fruto de una sensibilidad casi de im­provisador, constituye una de las obras más valiosas de la música inglesa moderna.

R. Malipiero