Una Noche en Kaklštejně, Jaroslav Vrchlický

[Noc na Karlštejne]. Idilio en tres actos del fa­moso poeta checo Jaroslav Vrchlický (1853- 1912), que fue uno de los más fecundos poetas de todo el mundo, y uno de los más hábiles traductores de muchísimos idiomas, entre los cuales el italiano ocupó un lugar preeminente.

También dramaturgo, dio al teatro checo algunas tragedias tanto de ar­gumento pagano antiguo como de argumento histórico checo, una comedia, algunos «pro­verbios» y, por fin, el idilio Una noche en Karlštejne. En 1363, en Karlštejne, se espera la llegada del emperador; están reunidos los huéspedes: Pedro, rey de Cipro y de Jerusalén, y Esteban de Baviera, al que el arzobispo de Pardubice, Arnost, ha de pro­porcionar una audiencia.

A pesar de la prohibición, también se ha presentado la emperatriz, empujada por sus celos; y, disfrazada, ha intervenido también Aleña, la amante del real camarlengo, Pešek Hlavne, cuyo padre le permitirá casarse con Pešek antes de que éste se haya ganado las es­puelas de caballero, con tal que ella con­siga introducirse en Karlštejne. La empe­ratriz, vestida de paje, hace la guardia ante la habitación del emperador Carlos en lugar de Pešek, y se entera de este modo de que Esteban pide en vano ayuda contra sus hermanos.

Al irse más tarde el emperador a la capilla, el rey Pedro quiere de ella un beso, intuyendo, bajo el disfraz, la presencia de una mujer, pero ésta le rompe la espada y solamente gracias a la intervención de Arnost, Pedro sale de tan difícil situación. Mientras, Carlos reconoce en el paje a su mujer y quiere marchar inmediatamente con ella a su castillo de Karlik por no verse obligado a desobedecer sus propias órdenes.

Por otro lado, Aleña y Pešek son sorprendidos por Esteban y Pedro, y también la presencia de Aleña es revelada al emperador. Éste comprende y perdona; concede a Pešek las espuelas de caballero, le regala una casa para que pue­da casarse, y por fin acompaña a la empe­ratriz Isabel al castillo de Karlik.

Es una comedia encantadora, que podría llamarse más bien una fantasía histórica, donde todo se sostiene sobre la ligereza y la frescura del equívoco y sobre la idealizada gentileza de los dos soberanos. El hecho de que se mantenga todavía hoy con éxito en el re­pertorio checo es una elocuente confirma­ción de su original valor artístico.

E. Lo Gatto