Nikolaj Andreevič Rimskij – Korsakov (1844-1908) dio de Sneguročka una expresión genuina. La obra, en cuatro actos y un prólogo, se representó en el Teatro Imperial de San Petersburgo el 29 de enero de 1882 y es una de las más felices producciones de Rimsky-Korsakov. Ya el fondo mitológico y pagano de la fábula era el adecuado para el músico que en el grupo de los «Cinco» fue el más fiel al principio de buscar en la música las raíces del alma popular. Las sugestiones míticas del tema crean en la obra una atmósfera fantástica y panteística, en la que triunfa el impresionismo de la sonoridad cromática, que hace resaltar dentro del más estrecho rigor temático las sugestiones de la música popular. En esta atmósfera primordial, las figuras y los paisajes están presentados en actitudes míticas, pierden toda íntima consistencia psicológica, se disuelven en pura tonalidad. Joyas de esta sensibilidad primaveral son los coros festivos, las canciones de Leí, el hechizo de las abejas.
F. A. Mella

