Shih Ching

[Libro de las odas]. Es la más antigua colección china de las odas que circulaban entre el pueblo y los nobles cantaban en los templos, en los banquetes, etc. Es bastante difícil determinar la época y los autores de estas odas, que abarcan un período quizá muy largo, es decir, del si­glo XVII a mitades del siglo VI a. de C. Según la tradición, el número de odas fue originariamente de tres mil, pero después de la ordenación de Confucio (551-479 a. de C.) sólo han quedado trescientas cin­co, divididas en cuatro categorías: «Nan», «Féng», «Ya» y «Sung»; en la edición actual las dos primeras están confundidas en una sola, llamada «Féng».

El «Nan», que com­prende 25 odas, significa «Sur», quizá por­que su música proviene del Sur (advirta­mos que casi todas las odas son cantables). Según el Li Chi (v.), las odas del «Nan» debieron de ser cantos finales que cantarían todos los que estaban presentes. El «Féng», que comprende 135 odas,’ significa «viento, costumbre». El significado más accesible se­ría «cantar sin música» y corresponde al «Fu», es decir «recitar sin seguir la música». El «Ya», que se divide en «Pequeño Ya» (74 odas) y «Gran Ya» (31 odas), significa «elegancia»; pero como antiguamente los caracteres «Ya» y «Hsia» fueron usados con un solo significado, es decir el de «China» o «Chino», en este caso significaría música china. El «Sung», que comprende 40 odas, significa «loa, panegírico» que, según Mao, sería la descripción de hermosas y abun­dantes virtudes. «Sung» etimológicamente significa «cara»; según el Li Chi, estas odas iban siempre acompañadas de danza, en la que es muy importante la expresión de la cara. En cuanto a su contenido, podemos clasificar las odas en dos grandes catego­rías: odas del pueblo que expresan amor, matrimonio, Condolencias, congratulaciones, lamentos, vida campesina, etc.; y odas de los nobles que describen banquetes, cace­rías, guerras, plegarias, etc. Éstas son las menos interesantes, porque falta la expre­sión genuina de sentimientos. He aquí al­gunas odas populares: «¡Rata grande!, ¡rata grande!, no te comas mi mijo. ¡Desde hace tres años me das quehacer! Tú nunca has querido ocuparte de mí. Quiero abandonarte e ir a una tierra benigna; ¡tierra afor­tunada! ¡tierra afortunada! Encontraré una estancia cómoda» (canto: «Rata grande»). «No soy ni águila ni halcón para volar has­ta el cielo; ni esturión, grande ni chico, para esconderme y huir en el fondo de las aguas» (canto: «Cuarta luna»). «El sauce de la puerta del Este tiene abundantes ho­jas; una cita después del ocaso, está es­pléndidamente iluminada por las estrellas…» (canto: «El sauce de la puerta del Este»). «…Verde es el ornato de mi hermoso, e inquieto está mi corazón… está bien que yo no vaya, pero él ¿por qué no viene? Salta y se divierte en la torre de la ciudad, mientras que yo… cuando no le veo un día, me parecen tres meses» (canto: «El collar de mi hermoso»).

Las antiguas poesías chi­nas están generalmente escritas con frases de cuatro caracteres, y lo mismo sucede con el Shih Ching. La importancia de esta obra, aparte del texto de antiguas poesías que nos transmite, está en el hecho de que nos procura al mismo tiempo no pocos datos preciosos históricos, que nos ofrecen un cuadro de la vida, del pensamiento y de la política de aquellos tiempos remotos, ade­más de diversos nombres de plantas, ani­males, peces, insectos, armas, instrumentos musicales, etc., entonces familiares y que raramente se encuentran en los demás libros clásicos. El Shih Ching ha sido traducido varias veces, al inglés por J. Legge ‘(Chínese Classics, vol. IV, Oxford, 1893); al fran­cés por F. S. Couvreur (Cheu King, Recueil de Poésies Sien-hsien, 1927, 3.a ed.).

P. Siao Sci-Yi