Señor y Perro, Thomas Mann

[Herr und Hund]. Es un breve idilio en prosa, publicado por pri­mera vez en 1919 junto con el idilio en verso Poema de la niñita (v.), por el no­velista alemán Thomas Mann (1875-1955). Le gusta pintar o mejor grabar — con la precisa nitidez de los grabados en cobre — con su prosa melódicamente persuasiva e irónica, las pequeñas escenas del angosto círculo de su vida privada.

Aquí el pro­tagonista es Bauschan, un modesto perro bastardo, comprado por compasión, al cual el autor, que es su amo, nos describe con afectuosa minucia analítica y viva finura artística en sus méritos y defectos, caracte­rísticos de su raza bastarda, ordinaria pero sana, en contraste con las morbosas extra­vagancias de su aristocrático predecesor Percy, de raza pura. Las relaciones entre amo y perro, atentamente observadas, for­man el contenido de la breve composición, rica en poesía: apego fanático, fidelidad inteligente por una parte, por la otra una benevolencia conmovida, casi atormentada por el dolor de que el «mundo», la ciudad, el trabajo intelectual impidan al escritor secundar mejor como cazador la pasión del rudo y buen compañero, verdadero hijo de la Naturaleza sin contaminar por la civili­zación, hacia las correrías a través de bos­ques y landas, en el feliz abandono al ins­tinto de la caza y el sano contacto con la vida natural.

Los cuadros de paisaje — ya el Parque Ducal de Munich, ya el Pasaje de Fóhring — forman un delicioso fondo de estampa inglesa a las dos figuras, hombre y animal, entre los que se forma el sim­pático idilio que incluso históricamente — en la obra poética de Mann — adquiere notable relieve porque señala la primera neta separación de los problemas de la de­cadencia y el esteticismo en que su arte se había ido encerrando como en un círculo mágico. Es la época de la gran catástrofe alemana — cuya oprimente sombra es tanto más angustiosa en la novelita, cuanto me­nos se habla de ella —, y es el momento en que Mann — después del hundimiento de todo lo que había sido la Alemania guillermina — busca en su interior su propio «ubi consistam» y lo encuentra en una goethiana «humanitas», hecha de medida, claridad y equilibrio, y de amor hacia cuanto existe, incluso hacia lo más humil­de, incluso hacia un perro bastardo que bas­ta para devolver a un poeta la alegría de la Vida. Trad. española de F. Payarols (Bar- na, 1946). En 1929 obtuvo el Premio Nobel.

C. Baseggio – E. Rosenfeld