Sara Sampson, Gotthold Ephraim Lessing

[Miss Sarah Sampson]. Tragedia en cinco actos del alemán Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), estrena­da en Francfort del Main en 1755 y segui­damente traducida al francés, con extraor­dinario éxito. Un joven francés, el liber­tino Mellefont, huye con miss Sara Sampson (v.) sin hacerle perder su virtud.

Sara es la típica gran amante pura, que no cesa dé verter amargas lágrimas llorando la debilidad que la ha inducido a abandonar a su anciano padre. Mientras Mellefont se ocupa de un negocio con cierta prima suya, con la que habría debido casarse para en­trar en posesión de una herencia, los dos amantes viven en un hotel provinciano, donde son hallados por Marwood, antigua amante del joven, y por Arabella, su hija, así como también por el padre de Sara. Obligado a elegir entre la vida sensual de tiempos pasados y la morigerada que se le ofrece, titubea un poco Mellefont, pero la virtud y Sara triunfan. La amante, con la amenaza de matarle primero a él y luego a la hija, logra ser presentada por Melle­font a su prometida, simulando que es una pariente, y aprovechando una ausencia de él le revela todo.

El nudo trágico se aprie­ta: Sara se desmaya y la pérfida Marwood se venga administrándole un veneno. El padre, ya dispuesto al perdón y a dar su consentimiento al matrimonio, asiste des­trozado a la muerte de la hija, la cual le recomienda al prometido y Arabella, que desea librarse de la madre infame. Melle­font se mata de una puñalada ante el cadáver de Sara, y al viejo Sampson no le queda otro consuelo que ir a buscar a la pequeña Arabella después de haber sepul­tado juntos a los dos desgraciados amantes. Esta tragedia, de carácter puramente sen­timental, que se relaciona en cierto modo con la Clarissa (v.) de Richardson, repre­sentó un nuevo esfuerzo realizado por Les­sing para obstaculizar la fiel imitación de la tragedia francesa impuesta por Gottsched. No más tiradas retóricas ni perso­najes heroicos: anquilosados éstos entre la excesiva perfidia y la excesiva virtud, vi­ven también en el mundo de los humanos; toda la tragedia suscita ese sentido de «com­pasión» que Lessing considera que es «el primero y más eficaz paso hacia la virtud y la vida moral», a la vez que su momento esencial, ya que también «el terror y el es­panto, suscitados por el nudo trágico, no son sino el imprevisto desatarse de la com­pasión». Con Miss Sara Sampson se intro­duce en Alemania la tragedia burguesa, ya en auge en Inglaterra; su éxito es debido a este íntimo contacto humano con el pú­blico, que ofrecía también a los actores un óptimo campo para mostrar su habilidad. Las imitaciones se sucedieron profusamente y su influencia es evidente en Stella (v.) y Clavijo (v.) de Goethe y en Cabalas y amor (v.) de Schiller.

G. F. Ajroldi

El Prometeo de la prosa alemana. (F. Schlegel)

Con Miss Sara Sampson se trasplantó a Alemania el drama moderno de Diderot, país en el que de Lenz a Hebbel, y a Ludwig e incluso a los más modernos realis­tas, debía tener la más amplia difusión… Los personajes de Lessing poseen un sólido núcleo central y un sello realista. El es­píritu alemán habla a través de ellos con mayor vigor que en cualquiera de nuestros más eminentes poetas. Los héroes de Les­sing proclaman su conmoción, en la que se expresan todos los aspectos de la natura­leza superior del hombre. (Dilthey)

Es el gran clásico del intelecto poético, el santo padre de toda poesía despierta y sabia. Él nos da, del modo más intenso e individual, un esquema del creador pro­ductivo, una forma de vida espiritual que según ciertas opiniones es de mala fama, y que se esfuerza en apartarse con despre­cio, como mera literatura, de la sagrada esfera de la genialidad poética. (T. Mann)