San Pantaleón, Gabriele D’Annunzio

[San Pantaleone]. Co­lección de diecisiete novelas cortas de Gabriele D’Annunzio (1863-1938), publicada en 1886. La experiencia narrativa iniciada en Tierra virgen (v.), que ya había logrado un primer resultado importante en una no­vela corta contenida en el Libro de las vírgenes (v.), es llevada adelante en una colección, con el máximo rigor. Ello puede apreciarse también en las novelas más le­janas de la musa dannunziana, que, siguien­do el ejemplo de Maupassant. y de otros, si bien ahora con mayor precisión, intentan adoptar un tono malicioso y burlesco o plantean situaciones que requieren una ma­yor riqueza de matices sentimentales o mo­rales.

Pero lo mejor del libro se encierra en algunas novelas como «El idilio de la viuda», en la que el tema de la voluntad de amor se reproduce, no alegremente, co­mo en Canto nuevo (v.) (ni tampoco desilu­sionado, por fatiga, como en Intermezzo de rimas), sino sombrío y feroz (se trata de un casi incesto entre la viuda y el her­mano del muerto, ante el cadáver); en otras, en que las escenas religiosas, ya cul­tivadas en la última narración del Libro de las vírgenes, caen siempre en lo más monstruoso e idolátrico («San Pantaleón», «El héroe»); en otras en que lo deshonesto, el horror físico, es el único tema de la acción («El martirio de Gialluca»); o, final­mente, como en «Anales de Ana», historia de un corazón semejante al del «Corazón sencillo», de Flaubert (v. Tres cuentos), donde el «pathos» brota sin convertirse en torpe, deshonesto y feroz, sino limitándose, por contraste, dentro de las fronteras de un cierto candor. En estas novelas, el re­cuerdo de Flaubert, Maupassant y Verga se mantiene presente, más en los temas que en el contenido; aproximadamente co­mo en el Canto nuevo influye el recuer­do de Carducci.

Una narración del li­bro, «La despedida», se convertirá, en la novela El placer (v.), en el capítulo de la separación de fray Andrés Sperelli (v.) y Elena Muti; otra, «San Zaimo navegante», será eliminada, aunque las quince novelitas restantes, algunas con título cambiado, vuelven a aparecer en las Historias de Pes­cara (v.).

E. de Michelis

San Pantaleone es el libro de la anima­lidad oscura y triste, enajenada objetiva­mente en los fatigados y bárbaros hijos de la tierra. (L. Russo)

Cuando describe afectos no penetrados de lascivia, el poeta, todavía joven, se extenúa. (F. Flora)