Tragedia en 5 actos, en verso y prosa
La antigua enemistad entre la familia de los Montesco y la de los Capuleto ensangrienta Verona. Romeo Montesco, enmascarado, asiste a un baile de los Capuleto. Allí se enamora apasionadamente de Julieta Capuleto; una vez finalizado el baile, escondido bajo su balcón, descubre, al oírla hablar, que es correspondido y obtiene su consentimiento para una boda secreta.
Al día siguiente fray Lorenzo los une en matrimonio: poco después, Romeo encuentra a Tebaldo, primo de Julieta, pero, pese a recibir una ofensa de él, se niega a batirse, a causa del nuevo lazo de parentesco que ahora lo une a la familia de los Capuleto. Interviene Mercucio, amigo de Romeo, que muere en manos de Tebaldo. Romeo debe vengar a su amigo, y mata a Tebaldo. El príncipe lo destierra. Romeo pasa la noche con Julieta y a continuación huye a Mantua. Mientras, el padre de Julieta quiere que la hija se case con el conde Paris.
Fray Lorenzo decide recurrir a una argucia desesperada: Julieta fingirá que consiente el casamiento y la víspera de éste beberá un narcótico que le provocará una muerte aparente. Un plan de fuga se halla listo para cuando la joven despierte. Romeo ignorante de todo, sólo tiene conocimiento de la muerte de Julieta. Se procura un poderoso veneno y parte a toda prisa hacia Verona; en el sepulcro de su amada se topa con el conde Paris, que lo acomete. Romeo se ve obligado a darle muerte; acto seguido toma el veneno y cae fulminado. Julieta se despierta, ve a Romeo muerto y se apuñala. A fray Lorenzo, que ha acudido demasiado tarde, no le queda más que revelar lo ocurrido al príncipe: y delante de los cadáveres de los dos jovencísimos esposos, los Montesco y los Capuleto se reconcilian.

