Novela de Walter Scott (1771- 1832), publicada en 1817. La acción ocurre en el período inmediatamente anterior a la revuelta jacobita de 1715, y trata de ilustrar el conflicto entre la vida civil de una parte de Escocia y el salvaje clima de aventura sin ley que por el mismo tiempo dominaba allende los confines ideales de los Highlands.
Sin embargo, la figura del generoso bandido Rob Roy (el proscrito James Mc Gregor), que da su nombre a la novela y que es un personaje de fondo histórico, no ocupa el primer plano; el héroe romántico es un inglés, y cuenta en primera persona sus propias aventuras bastante confusas y poco convincentes: Francis Osbaldistone, hijo de un rico comerciante de Londres, es mandado por su padre, cuya profesión se ha negado a seguir, a Osbaldistone Hall, al norte de Inglaterra, a casa de su tío sir Hildebrand Osbaldistone, gran cazador de zorros y gran bebedor. Allá encuentra a los rústicos hijos y a la nieta de Hildebrand, Diana Vernon, doncella de elevados sentimientos. Uno de los hijos, el bribón Rashleigh, que ha ocupado el puesto de Francis en la casa londinense, conspira con los jacobitas y tiene siniestros propósitos sobre Diana, a la que Francis ama.
Las tentativas de Rashleigh para quitar de en medio a Francis y para arruinar a su padre, fracasan gracias a Diana y a Rob Roy, que oportunamente interviene como un «deus ex machina». En un momento dado, Rashleigh, encontrándose jefe de la casa, desaparece con el capital, y para evitar la ruina que amenaza a su padre, Francis, acompañado del divertido bailío Nicol Jarvie de Glasgow, se reúne con Rob Roy en los Highlands, asistiendo a un combate entre Rob Roy y las tropas inglesas, y a una milagrosa fuga del bandido. Al fin, Rashleigh se ve obligado a restituir lo defraudado, y luego es muerto por Rob Roy por haber traicionado a sus amigos jacobitas. Francis reconquista el favor de su padre y se casa con Diana. Mientras la trama principal de la novela es cosa muy trillada y del gusto del gran público, el interés de la obra para nosotros reside en los personajes de Diana Vernon, del avispado sirviente de Francis, Andrew Fairservice, y del mayordomo Nicol Jarvie, que destaca con gran humorismo las virtudes y flaquezas del carácter escocés. [Traducción española de E. de C. V. (Barcelona, s. a.); de Joaquín Riera y Bertrán (Barcelona, 1882), y de M. Ortega y Gasset (Madrid, 1914)].
M. Praz
Un gran ingenio sin par, que con razón produce sobre el mundo entero de los lectores efectos tan extraordinarios. (Goethe)
Algo de poético se advierte en el gusto por los viajes y los encuentros inesperados, como en los primeros capítulos de Rob Roy…(B. Croce)
* Héctor Berlioz (1803-1869) compuso en Italia una Obertura de Rob Roy.

