Resurrección, León Tolstoi

[Voskresenie]. Novela de León Tolstoi (Lev Nikolaevic Tolstoj, 1828-1910), publicada en 1899. En el des­arrollo de la creación de Tolstoi es la obra más importante del período en el que se manifiesta abiertamente la concepción tolstoiana del arte puesto al servicio inmanente de la moralidad. Sin embargo, lo mis­mo que en otras obras de este período, tam­bién en Resurrección el artista Tolstoi deja muy por debajo al moralista; la tesis que­da completamente absorbida por la crea­ción, la cual, por otra parte, no había prescindido nunca de las concepciones mo­rales ni aun en las obras anteriores.

El título de la novela puede referirse a sus dos protagonistas: Nechljudov (v.) y Katjusa Maslova, si bien en distinto sentido. La joven y graciosa Katjusa, que cediendo a las lisonjas de su joven amo se ha de­jado seducir por él, resurgirá espiritual­mente, expiando culpas que en realidad no ha cometido; Nechljudov se renovará gra­cias al propio martirio de su víctima, que lo endereza espiritualmente. Seducida y abandonada, sin haber encontrado consuelo en la maternidad a causa de la muerte del niño, Katjusa, por no tener valor para matarse, se da a la prostitución. La injusta acusación de haber envenenado a un clien­te hace que la condene a trabajos forzados un jurado del que forma parte precisamente su seductor, Nechljudov, que, frente a la injusticia del veredicto, que él en vano ha tratado de evitar, siente nacer en lo pro­fundo de su espíritu el arrepentimiento y el deseo de redención.

La muchacha que con su belleza y su gracia juvenil le atrajo en otro tiempo, se le aparece ahora en su triste realidad, consecuencia de su egoísmo. Él quiere reparar su culpa y sigue a la condenada a Siberia con el propósito de casarse con ella, pero ella lo rechaza y se consagra, por el contrario, a otro hombre, cuyo afecto no tiene para ella ningún fin determinado, ni siquiera el de la reden­ción. Junto a las otras dos grandes novelas de Tolstoi, Guerra y Paz (v.) y Ana Ka- renina (v.), Resurrección tiene la ventaja de su perfecta unidad; y en este sentido el arte sirve admirablemente a su fin, concen­trando el interés sobre los protagonistas y sobre el proceso de caída y de redención de uno y otro, examinado con análisis psi­cológico. [Entre las numerosas traduccio­nes en lengua castellana recordamos la de Augusto Riera (Barcelona, 1900)].

E. Lo Gatto

A pesar de su enorme talento artístico, es una de esas mentes rusas que ven con claridad sólo lo que tienen justamente de­lante de los ojos, y por eso se fijan úni­camente sobre este punto. Son evidentemen­te incapaces de volver la cabeza a la de­recha o a la izquierda, para ver también lo que hay a los lados: han de volverse con todo el cuerpo, con todo el busto. Y en­tonces comienzan a decir precisamente todo lo contrario, porque, en todos los casos, son rigurosamente sinceros. (Dostoievski)

He leído de un tirón Resurrección, de Tolstoi. Es una obra de arte excelente. Lo menos interesante es cuanto en ella se dice de las relaciones de Nechljudov y Katjusa; lo más interesante son los príncipes, los generales, las tías, los campesinos, los de­tenidos, los carceleros. (Chejov)

Resurrección de Tolstoi, aun siendo un fuerte y muy convincente instrumento de propaganda de las tendencias de una clase dada, impulsa al mismo tiempo al escritor, contra sus propias intenciones, a anotar he­chos y tendencias extrañas, opuestas a las que predica como representante intelectual de este o de aquel grupo social. (Gorki)

A Tolstoi le obedecen igualmente las ma­sas elementales, primordiales y las molécu­las más ligeras, los átomos de sentimientos, esparcidos como polvillo en nuestra atmós­fera interior. La misma mano que mueve los montes, dirige también estos átomos, y lo segundo es seguramente más sorprendente que lo primero. Dejando aparte todo lo que es común, literariamente convencional, ar­tificioso, busca en todas las sensaciones lo que éstas tienen de más particular y per­sonal, por decirlo así, sus más fuertes agui­jones, y afila y aguza estos aguijones, hasta una acuidad casi morbosa, tanto, que ellos nos traspasan y nos penetran como agujas, sin que nunca podamos librarnos de ellos. (Merejkovski)

Todas las sensaciones a las que Tolstoi da vida, millones de hombres, de mujeres y de niños las han probado y vivido en el grado en que Tolstoi las siente y las vive: con la diferencia de que en éstas permane­cen sumergidas en la vasta vida vegetativa e indiferenciada. (Du Bos)

El elevado genio poético de Tolstoi va acompañado del don de la experiencia sin­gularmente normal y cotidiana. El poseer un genio de tamaña estatura significa casi siempre que quien lo posee queda impre­sionado por los aspectos particulares y ma­ravillosos del mundo; su visión tiene un ángulo particular de visual, que en los hechos ordinarios capta aspectos insospe­chados, de modo análogo a como el pintor descubre en un rostro cualidades que los demás nunca han visto. (P. Lubbock)