[Souvenirs du Vieux Colombier (1913-1924)]. Obra de Jacques Copeau (1879- 1949), publicada en 1931.
Más que una verdadera historia del célebre teatro y del movimiento del que él fue origen, se encuentra aquí una serie de imágenes sorprendentes: la fundación de la compañía, en un pequeño estudio de Montmartre; los primeros ensayos durante el verano de 1913, en el jardín de «Limón», la propiedad de Copeau; el pregón para la fundación del «Vieux Colombier» en la Nouvelle Revue Française (v.) en 1913, que proporcionó inmediatamente el apoyo de la célebre actriz italiana Eleonora Duse; el primer triunfo, con la Noche de Epifanía (v.) de Shakespeare, en mayo de 1914, que «fue ciertamente— dice Copeau — como el aparejo de las naves para hacerse a la vela y el descubrimiento de una tierra desconocida».
El impulso era demasiado grande para que la guerra pudiera detenerlo. El movimiento volvió a reunirse en noviembre de 1919 y hubo entonces los grandes éxitos de la postguerra con la Carroza del Santísimo Sacramento (v. El teatro de Clara Gazul) de Mérimée, y el Paquebot «Tenacity» en la cumbre de todos ellos. En 1922, el «Vieux Colombier» recibió la visita de la Duse y, sobre todo, la del Teatro de las Artes de Moscú, dirigido por Stanislavsky, en quien Copeau reconocía a su maestro. A lo largo de estos recuerdos surgen otras grandes figuras del teatro contemporáneo: Antoine, «ese obrero sanguíneo», y, principalmente, los Pitoéff, Ludmilla, de quien Copeau fue uno de los primeros en descubrir su genio. Empresa difícil era aquella del «Vieux Colombier»: los autores debían aceptar pullas y burlas, críticas e invectivas, el público se irritaba y Copeau no se sorprendía lo más mínimo, recordando que la intención de su movimiento consistía tanto en crear un nuevo teatro como un nuevo público para la revelación de un arte todavía ignorado.

