[Sonjasnyi promin]. Novela publicada en 1906. Marco Kravcenko, el protagonista, propugnador convencido del renacimiento ucraniano y fervoroso admirador del poeta Sevcenko, cuyos versos han dejado profunda huella en su espíritu, entra como maestro en la rica familia de los Horodinskyj, renegados ucranianos, embebidos de cultura rusa.
Sus palabras, inspiradas en el renacimiento cultural del pueblo ucraniano, despiertan en el corazón de la joven y bella Catalina, hija de los Horodinskyj, el amor hacia su tierra, hasta el punto de que la muchacha abandona la casa paterna y se va como maestra a un pueblo ucraniano, donde vive en directo contacto con los habitantes, entre los cuales y con el beneficio de la instrucción aspira a infundir el sentimiento nacional. La vida dura y llena de privaciones minan la salud de Catalina, que cae enferma. Cuando Kravcenko, quien entre tanto ha sido destituido de su cargo de profesor en el gimnasio, por sus ideas nacionalistas, sabe que Catalina se halla enferma, corre a su lado; con el dolor los dos jóvenes sienten más vivo el amor que hacía tiempo había nacido en sus corazones, y se casan.
Pero su felicidad dura poco; Catalina, irreparablemente minada por el sufrimiento, termina pronto sus días en Crimea; con ella desaparece el único rayo de sol que iluminaba la vida de Kravcenko, al que sólo le queda su fe, como fuente de fuerza y de vida. La novela refleja fielmente el clima de la «inteligencia» ucraniana entre les siglos XIX y XX, cuando el evangelio humanitario de Tolstoi intentaba fundirse con una cultura occidental mal asimilada. Muy leída cuando fue publicada, esta obra se nos muestra hoy como impregnada por aquel romanticismo amanerado que malogra también otras obras de Hrincenko.
E. Onatskyi

