Novela del escritor polaco Henryk Sienkiewicz (1846-1916), publicada en 1894-96, y en seguida traducida a las principales lenguas; fue sin duda el libro más leído a fines del siglo pasado y comienzos del presente. La acción se sitúa en tiempos de Nerón.
El joven patricio Vinicio se enamora de Ligia (v.), hija de un rey bárbaro, entregada como rehén y educada en una familia patricia convertida al Cristianismo, la cual le ha infundido la nueva fe. Desesperando de alcanzarla, y no sabiendo que ella secretamente le ama, Vinicio pide la ayuda de su tío, el elegante, refinado y escéptico Petronio (v.), quien, siendo amigo y favorito de Nerón (v.), induce al emperador a quitar la muchacha a la familia que la hospedaba, para entregársela al ardiente joven. Pero Ursus (v.), el gigantesco y fiel esclavo de Ligia, libera a su joven señora, que se refugia en una comunidad cristiana, y Vinicio, que gracias a la astucia de un parásito griego, Quilón Quilónides, logra encontrarla, al entrar en contacto con el nuevo ambiente cristiano cede a su encanto. Entretanto, Nerón, con trágica ambición de poeta poco inspirado, da orden de que Roma sea incendiada, esperando sacar de aquel espectáculo inspiración para un canto que se propone escribir sobre el incendio de Troya; luego, asustado ante la ira popular y cediendo a las sugerencias del propio Quilón, que Vinicio se ha quitado ya de encima, echa la culpa del incendio a los cristianos.
La persecución comienza, Ligia es encarcelada y condenada al circo; pero cuando aparece en la arena atada a las astas de un búfalo salvaje, el fiel Ursus, arrojándose sobre el animal, logra vencerlo; el pueblo pide gracia para la muchacha y para su salvador, y Nerón se ve obligado a concedérsela. Vinicio y Ligia pueden así gozar de su amor a la luz de la fe; Petronio sucumbirá, más tarde, a las últimas locuras sanguinarias de Nerón; por fin el terrible emperador es destronado y muerto. El título de la obra alude a un conocido episodio de la vida del apóstol San Pedro: alejándose éste de Roma para huir de la persecución, se le apareció el Redentor, que, a la pregunta del Apóstol: Quo Vadis? [«¿Dónde vas?»] contesta que va a Roma para ser crucificado de nuevo, ya que hasta sus apóstoles le abandonan; entonces Pedro vuelve atrás, para sufrir el martirio.
Quizá no existe una novela popular mejor construida y más dignamente desarrollada aun quedando dentro de la esfera de una obra destinada al gran público. Las figuras de Petronio y de Nerón ocupan el primer plano entre los personajes; el griego Quilón, filosofastro astuto y sin escrúpulos, deslumbrado de súbito por la luz de la fe, sintiéndose capaz de afrontar el martirio, posee una verdad muy humana; los propios amantes adquieren un relieve y una verdad insólitas en la tradición de su tipo. En la pintura de una sociedad decadente pero pronta a elevarse gracias a la llama interior de la nueva fe, el autor quiere simbolizar, siguiendo la tradición literaria de su país, a Polonia, postrada, pero ávida siempre de libertad y de renacimiento; aparte de este fin alegórico, la novela vivió y aún vive por su fuerza evocativa y por la humanidad siempre viva que la inspira. [Trad. española de M. de Toro y Gómez (París, 1901); de Joaquín García Bravo (Barcelona, 1902); de Eduardo Poirier (Barcelona, s. a.), y de Antonio Salazar Morera (Barcelona, 1944)].
E. Damiani

