Prometeo, Gabriel Fauré

Gabriel Fauré (1845-1924) compuso, en 1900, una tragedia lírica en tres actos titu­lada Prometeo [Prométhée], que fue estre­nada el mismo año en Béziers. El libreto de esta ópera, concebida para ser represen­tada al aire libre, es de Jean Lorrain y A. F. Herold.

En él se reúnen, y destinan parte al canto y parte a la declamación, episodios que se refieren al mito de Pro­meteo; sólo para la parte central los auto­res se han fundado en el Prometeo de Es­quilo. Obra noble y severa, el Prometeo de Fauré es poco conocido del público a causa de las dificultades de realización que ofrece. El «preludio» inicial, el cortejo fú­nebre de Pandora, la escena del suplicio de Prometeo, la de la aparición de Júpiter y la conclusión coral, alcanzan verdadera eficacia dramática. El lenguaje de Fauré, maestro en las composiciones breves de cá­mara, pero incapaz de vastas concepciones, se presta, en cambio, admirablemente a la expresión sobria y conmovida a un mismo tiempo de atmósferas míticas y legendarias. Prometeo, ejecutado también en el Teatro de la ópera de París (1907), es una de las obras más importantes de Fauré y constituye uno de los más significativos documentos en la historia del teatro musical francés.

L. Córtese

Lo primero que sorprende en la partitura de Prometeo es la extrema sencillez del ritmo y de la línea melódica unidas a un refinamiento armónico casi constante… La obra de Fauré, por sus raras cualidades mu­sicales, por su personalidad y el encanto del lenguaje armónico en que está escrita, debe ser considerada como una de las me­jores producciones de música escénica de estos últimos años. (Dukas)

La intensidad de la expresión dramática y la nobleza del estilo hacen de ella una de las más bellas partituras de nuestra época. (Combarieu)

   Música de escena para el Prometeo en­cadenado de Esquilo, compuso en 1849 Jac- ques-Élie Halévy (1799-1862); fue ejecutada el mismo año en París. De 1850 a 1855 Franz Liszt (1811-1886) compuso un poema sinfó­nico titulado Prometeo; una cantata para solos, coro y orquesta, Las bodas de Pro­meteo [Les noces de Prométhée], fue escrita por Camille Saint-Saëns (1835-1921) en 1867. También se mencionan una cantata, Prome­teo encadenado [Prométhée enchainé], de Lucien Lambert (n. 1861), estrenada en 1883 en París, y otra homónima de Georges Matthias (1826-1910), compuesta y estrena­da también en París, en 1883. Recordemos, en fin, el «Coro del Eco» para el Prometeo liberado de Shelley, por Frank Merrick (n. 1886), la sinfonía de programa de An­ton Konrath (n. 1888), la sinfonía Prome- theus de Otto Dorn (n. 1848) y, con el mismo título, las oberturas de Woldemar Bargiel (1828-1897) y de Edgar- Bainton (n. 1880), el ballet de Hubert Pataky (n. 1892) y el preludio de Philipp Sar- nach (n. 1892). Prometeo encadenado es el título de una obertura de Karl Goldmark (1830-1915), de un ballet de Charles Parry (1848-1918) y de una cantata de André Messager (1853-1929). Son también notables los poemitas para coro y orquesta Prome- theus de Joseph Brambach (1833-1902) y de Karl Bleyle (n. 1880).

*    La escultura antigua es particularmente rica en obras que representan diversos mo­mentos de las aventuras de Prometeo; en los tiempos modernos es sobre todo la pin­tura la que ha dado obras maestras sobre este tema. Recuérdense las obras, diversa­mente intituladas, de Miguel Ángel, Ticiano, Rubens, Ribera, Salvator Rosa, Sylvestre, Moreau y otros.