Novela del escritor surcoreano Yi Muyong (1908-1961), publicada en 1938.
Esta importante obra figura entre las más representativas, dentro de la historia de la literatura coreana, en el difícil período de los años treinta. El historiador de la literatura coreana Paek Chol subraya que este período, en que el Japón, que entonces dominaba Corea, inició la invasión de China (1937), estuvo caracterizado por el hecho de que los hombres de letras coreanos no podían expresar, bajo pena de ser encarcelados, ninguna idea contraría a la política japonesa.
Los intelectuales buscaron donde poder refugiarse.
El autor se refugió en el campo, donde había transcurrido su infancia. En la novela se narra el abandono de la actividad literaria y la vuelta a la tierra. La nueva situación representa para el autor la negación de sus estudios: «Yo ridiculizaba a mi padre cuando decía: “¿Estudiar? Istá bien estudiar. Pero un día estos estudios pueden transformarse en un peso insoportable”. Estas (sabias) palabras ahora me preocupan mucho, «egresado a casa: voy a trabajar la tierra». La novela, escrita en un estilo admirable, muestra como el autor consiguió renunciar a sus ilusiones, adaptándose a la vida del campesino pobre.

