Preludio, Coral y Fuga de Franck

Escrita en 1884, esta composición pertenece a lo más significativo del siglo XIX, junto con las mejores composiciones de Schumann, Chopin y Liszt.

Fue estrenada en París en 1885. La idea inicial del músico belga César Franck (1822-1890) había sido la de componer un Preludio y Fuga, idea que se am­plió después con la de enlazar el «Preludio» y la «Fuga» con un «Coral», cuya caracte­rística melódica confiere respiro, amplitud, unidad estilística y emotiva a la composi­ción. La construcción de este tríptico es personal y magistral a un mismo tiempo. El «Preludio», que conserva la forma del antiguo preludio de la «suite», está desarro­llado sobre una idea principal; el «Coral» comprende dos temas distintos, uno de los cuales prepara el tema de la «Fuga»; la «Fuga» después de la exposición y varios episodios, presenta una repetición del tema del «Coral» propiamente dicho, y una repe­tición del diseño y del ritmo del «Prelu­dio»; con el retorno del tema al tono prin­cipal, los tres elementos fundamentales de las tres partes de la composición se hallan reunidos en un extraordinario desarrollo.

El elemento dominante de la obra es el tema que hallamos en la segunda página del «Preludio». En esta conocidísima página pianística, Franck ha alcanzado, como tal vez en nin­guna otra, el perfecto equilibrio entre la forma y la sustancia musical, la más íntima adecuación de la emoción creadora a los procedimientos técnicos de realización. Los modelos clásicos están presentes, pero como meros puntos de referencia: más que de una nueva manera de concebir las formas del preludio, se trata aquí de una magistral y libre creación en que el espíritu que ani­ma estas formas en los clásicos y las carac­terísticas expresivas de los románticos se revelan no sólo compatibles sino felizmente asociables, siempre que sean el resultado de una dominadora capacidad inventiva.

L. Córtese

El lenguaje musical de César Franck es rigurosamente personal, de timbre y acento inusitados que lo hacen reconocer entre todos… Su sello armónico, las líneas de su melodía lo distinguen de todos los demás tan totalmente como una frase de Wagner o de Chopin. (Dukas)

Por el camino del verdadero misticismo cristiano, nos conduce del egoísmo al amor, del mundo al alma, y del alma a Dios. (G. Derepas)