Poesías, Ricardo Palma

Dos aspec­tos tiene la obra literaria de Ricardo Palma (1833-1919): los escritos en prosa, carac­terizados sobre todo por su Tradiciones pe­ruanas (v.) y su producción poética.

Esta última corresponde a sus años juveniles de exaltación romántica, de agudo lirismo y de encendido sentimentalismo muy del gus­to de la época en que se producía. Era la segunda mitad del siglo XIX, principalmente el lapso comprendido entre 1850 y 1880, en que dominaba en América el culto a Victor Hugo y Lord Byron, Leopardi, Heine y Lamartine, Espronceda, Bécquer y Zorrilla. Con tales modelos, la poesía de Palma resulta la expresión de la sensibi­lidad colectiva de su época. Su generación se inclinaba a la melancolía y los poetas coetáneos padecían «el mal del siglo» y los perseguía un destino adverso.

Casi todos murieron jóvenes de modo trágico y siem­pre lamentable. «Los románticos de 1845 a 1860, en América, fuimos verdaderos neu­róticos por lo revesado y contradictorio de nuestros ideales, reflejados en versos, ora henchidos de misticismo ampuloso y de candor pueril, ora rebosando duda cruel y desesperanza abrumadora», dice Palma en un prólogo a sus versos. Palma, años des­pués, desdeñó un tanto su obra poética juvenil y la consideró como «un solfeo para aprender a manejar la prosa». En parte esto es verdad y en parte no, porque al lado del puro ejercicio literario que significan muchas estrofas suyas, hay otras que cons­tituyen aciertos innegables del más fino y nítido lirismo.

E. Núñez